• Anna Solana, science journalist

    Las arrugas pueden evitarse

    30 Nov Las arrugas pueden evitarse

     

    Fuentes:

    AEDV

    AAD

    No es sólo una cuestión genética. Es cierto que algunas pieles envejecen mejor que otras, pero los genes controlan únicamente un 25% del proceso. El otro 75% es cosa nuestra. Dicho de otra forma: las arrugas son la traducción de nuestro estilo de vida. El sol, la contaminación, el tabaco, el alcohol, las drogas, el estrés y una alimentación inadecuada dejan marcas imborrables en el cutis. Pero, ¿qué hacer para frenar este proceso?

     

    No hay vuelta de hoja; vivir marca la piel. A medida que pasan los años la piel se va haciendo más fina y pierde su elasticidad, su habilidad para hacer frente a las agresiones externas y su capacidad para mantenerse hidratada. Influyen los genes, la fuerza de la gravedad, el estilo de vida, las hormonas y las enfermedades crónicas. Las expresiones faciales que requieren repetidas contracciones musculares empiezan a dejar huella en forma de surcos entre las cejas y arrugas alrededor de los ojos y la boca. De ahí que, aunque los milagros no existen, una de las soluciones para mitigar las arrugas sea el uso de botox, que actúa inhibiendo el movimiento muscular y, por ende, la expresión de las emociones.

     

    Más vale prevenir

    La conclusión es que lo mejor es prevenir. ¿Cómo? Según la Academia Española de Dermatología y Venerología (AEDV),

    “…en un 80%, se trata simplemente de no fumar y de no exponerse al sol excesivamente”.

    El tabaco provoca que cada 10 años nuestra piel envejezca 2,5 años extra.

     

    Y el sol continúa siendo el factor más importante de deterioro cutáneo, porque los rayos ultravioleta descomponen el colágeno, que mantiene la piel tersa, e impiden la síntesis de nuevo colágeno.

     

    Es muy importante incorporar alguna crema fotoprotectora al maquillaje diario. De hecho, muchas marcas de hidratantes o maquillajes incluyen ya en sus fórmulas un FPS 15, que es el mínimo recomendado.

     

    Por la misma regla de tres, no vale substituir el sol por sesiones de rayos UVA en centros de estética. Son igual de perjudiciales o incluso más. Los expertos aseguran que 15-30 minutos de UVA equivalen a un día de sol; además advierten que hacer UVA con asiduidad antes de los 35 años aumenta un 75% las posibilidades de desarrollar un melanoma, la forma más agresiva del cáncer de piel.

     

    Alimentarse bien

    No obstante, el envejecimiento cutáneo es un proceso complejo y multifactorial. Por eso otras fuentes insisten en que, además de usar protector solar y alejarse del tabaco, el alcohol y otras drogas, es recomendable beber agua –sin que sea necesario llegar a los consabidos dos litros diarios–, hacer ejercicio y llevar una dieta sana y equilibrada, rica en antioxidantes.

     

    ¿Significa eso que sólo hay que comer ensaladas? No, pero sí que hay que incluir en la alimentación diaria frutas y verduras. Nuestra piel necesita un aporte suficiente de:

     

    Betacarotenos, que se encuentran en las frutas y hortalizas de color amarillo-anaranjado y en las verduras de hoja verde; contribuyen a frenar la acción de los radicales libres.

     

    Vitamina A, presente en alimentos como el hígado, la yema de huevo y los lácteos completos, porque tiene un papel esencial en la renovación de la piel y las mucosas.

     

    Vitaminas B9, B2, B5 y B6, que se encuentran en verduras, frutas, frutos secos, cereales, legumbres, levadura de cerveza, carne y vísceras, pescado y marisco, huevos y lácteos; intervienen en los procesos de renovación celular.

     

    Vitamina C, que abunda en pimientos, kiwi, cítricos, melón, fresas, moras, frutas tropicales, col y tomate, porque tiene una potente acción antioxidante y está relacionada con la producción de colágeno, que otorga elasticidad a la piel.

     

    Vitamina E, presente en aceites vegetales y frutos secos, como las almendras, las nueces o los pistachos, porque ayuda a reducir la oxidación celular y a combatir las manchas cutáneas.

     

    Hidratación y más sueño

    La American Academy of Dermatology (AAD), por su parte, pone el acento en la necesidad de lavarse bien la cara si se ha sudado en exceso. Normalmente basta con hacerlo una vez al día con agua del grifo sin usar jabones alcalinos. Luego, no hay que olvidar aplicarse diariamente una crema hidratante.

     

    Las de toda la vida también valen, aunque no tengan antioxidantes. Muchas veces, por querer estar a la última en productos antiarrugas, se pasa por alto el poder de la simple hidratación, insisten los dermatólogos.

     

    La AAD también pone el acento en la necesidad de dormir las horas necesarias y aconseja revisarse la vista y utilizar gafas para leer en cuanto sean necesarias. Así se evitan las arrugas que se producen en la cara al forzar la vista, especialmente las patas de gallo.

     

    Los dermatólogos coinciden en que también es recomendable evitar el estrés para frenar el envejecimiento cutáneo porque

    “…la piel y el sistema nervioso guardan una conexión embriológica en la vida adulta”.

    El “don't worry, be happy” puede ayudarnos a mejorar el aspecto de la piel; si no, como mínimo, a olvidarnos de las arrugas...

     

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