• Fede Montagud, editor

    ¿Cómo escoger un protector solar?

    28 Jun

    Los rayos ultravioleta del sol causan quemaduras y cáncer de piel. Los protectores solares son imprescindibles para tomar el sol. ¿Pero, por qué un FPS de 60 no protege el doble que uno de 30?

     

    Ha llegado el verano y los comercios y farmacias vuelven a exhibir centenares de productos dedicados a la protección solar. Se trata de un gran mercado en todo el mundo no exento de controversias y debates acerca de la utilidad de estos productos, sus distintas normativas y su correcta utilización por parte de los consumidores. Todo el mundo quiere estar bronceado: la moda manda. Al margen de cuestiones estéticas, tomar el sol en pequeñas cantidades sirve para estimular la síntesis de la vitamina D, reducir la tensión arterial y favorecer la circulación sanguínea periférica. También resulta positivo para tratar dolencias de la piel como la psoriasis. Pero hoy nadie duda de que los rayos que tan buen color nos proporcionan también pueden causar problemas de salud si se reciben en exceso: quemaduras, envejecimiento de la piel e incluso cáncer. Seguro que los protectores ya forman parte de nuestro equipo de playa o baño habituales. ¿Pero sabemos en realidad de qué nos protegen y en qué medida?
    Lo cierto es que la incidencia de los cánceres de piel sigue aumentando de forma alarmante en todo el mundo y los dermatólogos insisten en que la protección frente a los rayos solares, especialmente en edades tempranas, es fundamental para su control.

     

    Invisibles pero peligrosos
    ¿Qué sucede exactamente cuando tomamos el sol? La luz natural del sol contiene, entre otros elementos, fotones de rayos ultravioleta (UV), invisibles para el ojo humano. Los rayos ultravioleta de onda larga se denominan UVA y los de onda media se conocen como UVB. Los rayos UVB alcanzan solo la parte exterior de la piel, pero allí dañan nuestro ADN y son la principal causa de las quemaduras. Por su parte, los rayos UVA penetran hasta capas más profundas y producen radicales libres por lo que estarían en el origen del envejecimiento prematuro de la piel y de algunos problemas inmunológicos. Tanto los rayos UVB como los UVA tomados en exceso causan cáncer de piel.

     

    ¿Qué contienen los protectores solares?
    Los protectores solares actúan creando una fina capa que impide que los rayos UV lleguen a la piel y la dañen. Normalmente contienen ingredientes orgánicos e inorgánicos. Los elementos orgánicos absorben y neutralizan los rayos UV; existen decenas de ellos y cada marca tiene su formulación (e incluso sus propias moléculas patentadas). Los componentes inorgánicos, también llamados pantallas o bloqueadores, suelen ser pigmentos que reflejan o desvían los rayos UV; los más comunes son el dióxido de titanio y el óxido de zinc. Un buen protector solar debe contener una adecuada combinación de ambos para ser realmente eficaz.
    Algunos de los ingredientes no son específicos de los protectores solares y se destinan a proporcionar al producto sus características plásticas, visuales y aromáticas. Las diferentes firmas comerciales proponen numerosas texturas y presentaciones: crema, espuma, gel, spray, barra, loción u otras, así como combinaciones entre ellas. Aunque lo más importante son las fórmulas, las texturas sirven para adaptar el producto al uso que deseemos (pediátrico, bloqueador total, alta montaña, playa, navegación, etc.). En las etiquetas y envases también es habitual encontrar otras informaciones:

     

    - Hipoalergénico (hecho con productos que tratan de evitar reacciones alégicas).

    - No comedogénico o sin aceite (destinado a evitar el acné).

    - Resistente al agua o a prueba de agua (water-resistant o waterproof).

    - Antimedusas (contiene un neutralizador de los venenos urticantes de algunas especies de medusa habituales).

    - Pieles sensibles (especialmente indicado para bebés).

    - Resistente al roce o la fricción (para excursionistas).

    - Biodegradable (respetuoso con la naturaleza).

    - Antiarrugas (incorpora compuestos hidratantes).

     

    ¿Qué filtro escoger: 15, 30 o 50?
    El Factor de Protección Solar (FPS o SPF en inglés) es el número que nos indica cuánto tiempo nos protege un determinado filtro aplicado sobre la piel. Para entender cómo funciona esta escala podemos imaginar que un filtro de protección 10 solo deja pasar 10 de cada 100 fotones que atacan nuestra piel, uno de factor 20 solo deja pasar 5 de cada 100 fotones y uno de factor 50 dejaría pasar solo 2. Si lo vemos por el lado práctico, esto querría decir que con gruesas capas de filtros de factor 10, 20 o 50 podríamos exponernos al sol 10, 20 o 50 veces más que sin ellos.
    Sin embargo, el rozamiento y otros factores externos –como el agua, si nos bañamos– hacen que parte del “escudo” se pierda, lo que significa que el tiempo de seguridad es en general mucho menor. Por lo tanto, los expertos recomiendan usar protectores con FPS entre 15 y 50; menos de 15 supone poca protección, mientras que más de 50 puede inducir a error al consumidor pues no garantiza una protección muy superior.   
    La realidad es que numerosos estudios publicados en los últimos años (ver por ejemplo este artículo en New Scientist) señalan que no existe un producto seguro al 100% que nos proteja totalmente de los efectos cancerígenos de los rayos solares. Como curiosidad, porque aún no está comercializado, investigadores españoles han desarrollado un filtro solar con microesferas de silicio que proporcionan protección frente a la radiación infrarroja, que también se ha demostrado perjudicial.

     

    ¿Cómo tomar el sol?
    Además de ser prudentes con el tiempo de exposición que marcan los filtros y ponerse ropa ligera a ratos, no hay nada mejor que esconderse en la sombra de vez en cuando, evitando largas exposiciones como si fuéramos lagartos. Sigamos estos consejos prácticos:

    - Evitar broncearse en las horas centrales del día.

    - Aplicar los protectores solares unos 30 minutos antes de la exposición al sol.

    - Aplicar una capa abundante en todas las áreas expuestas, sin olvidar orejas, cuello y pies. Como promedio se calculan unos 30 ml para cubrir todo el cuerpo.

    - Repetir las aplicaciones cada hora y después de cada baño.

    - No pulverizar directamente los aerosoles sobre el cuerpo para evitar inhalar el producto: hacerlo sobre la mano y extenderlo después.

    Consejos para tomar el sol con precaución

     

    Fuentes:

    Skin Cancer Foundation

    Medscape

    Environmental Working Group

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