• Lourdes Varadé, chemical engineer

    Exfoliación, ¿sí o no?

    17 Jun

    Desde la antigüedad parece aceptado que para tener una piel sana, libre de células muertas y perfecta hay que pasar cada cierto tiempo por un tratamiento de exfoliación. Este ritual de cuidado corporal puede hacerse mediante cosméticos a base de “partículas rascadoras”, con capas de gomage que luego se arrancan o con cremas que contienen determinados ingredientes. Peelings, dermoabrasiones, scrubs… Exfoliación, ¿necesidad o aberración?

     

    La piel tiene como elemento superficial la epidermis, cuyas células nacen en la capa basal (que la separa de la dermis) y van migrando hacia el exterior, donde mueren. Una piel sana se renueva cada 30 días. Una piel envejecida tiene un ciclo de renovación más largo.

    Los queratinocitos son las células más abundantes de la epidermis y tienen una misión protectora. Los queratinocitos muertos se acumulan en estratos, fijados por un “cemento intracelular” formado por lípidos (grasas). Así no se descaman más de lo normal.

    ¿Cómo sabemos que un queratinocito está muerto? Porque su célula carece de núcleo.  ¿Cómo sabe el exfoliante que un queratinocito está muerto? No lo sabe. Por tanto, al exfoliar y “raspar” no solo eliminamos las células muertas, sino también las vivas y todo tipo de microestructura presente en nuestra piel. Conclusión: ¿Qué es lo que hacemos cuando nos exfoliamos? Una eliminación indiscriminada de células, microbiota o flora y otros elementos que garantizan la salud de nuestra piel.

     

    La exfoliación en la historia

    La cosmética es un signo de civilización. En el antiguo Egipto se usaban exfoliantes, como cita el Papiro Ebers: “Otro (remedio) para que la carne superficial se vuelva perfecta: una parte de polvo de alabastro, una parte de natrón, una parte de sal marina y una parte de miel. Mezclar y aplicar frotando sobre la piel (Ebers, 714)”.

    Eran famosos los baños de leche de burra de Cleopatra. Lo cierto es que se trataba de leche cortada, cuya fermentación producía ácido láctico. El ácido láctico es un AHA (alfa hidroxi ácido) que hoy en día se usa en cosmética.

    Un antecesor de los gomage se puede encontrar también en Egipto. Era un líquido viscoso, compuesto por un espesante vegetal disuelto en miel y aceite, que se aplicaba sobre la cara recién lavada (Ebers 719). Otra variante estaba hecha con incienso, aceite de moringa, cera y brotes verdes de ciprés (Ebers 716).

    Grecia marcó el canon estético de nuestra civilización, pero los griegos no conocían el jabón. Se embadurnaban con aceite y se cubrían con una capa de arena; después frotaban su cuerpo, antes de bañarse. ¿No era eso un tratamiento exfoliante?

     

    Exfoliación mecánica

    Es la exfoliación propiamente dicha, también llamada scrubs. Se lleva a cabo con cosméticos que contienen partículas “rascadoras”, o con guantes de crin, cepillos, esponjas u otros utensilios que presenten rozamiento con la piel.

    Estos cosméticos puede contener partículas de polietileno, de piedra pómez o procedentes de huesos o cáscaras de frutos molidos. Por ejemplo: huesos de albaricoque o melocotón, pepitas de fresa, cáscaras de nuez o almendra o incluso legumbres trituradas (de ahí que se publiciten como exfoliantes de albaricoque, de almendras o de judías japonesas…). Yendo a algo exótico, a veces incorporan sal del Mar Muerto o del Himalaya, o azúcar de caña…

     

    Exfoliación química

    Llamada peeling, es la que se lleva a cabo con cosméticos que tienen en su formulación principios activos como la urea o los AHA (alfa hidroxi ácidos).

    Las cremas de urea facilitan la humectación en la parte externa de la epidermis y estimulan la descamación al disolver el cemento intracelular que hay entre las células muertas. Debe usarse en concentraciones entre  2% y 10%.

    Los AHA, que se empezaron a formular en cremas en los años 90, ayudan en el proceso de descamación eliminando el cemento intracelular, igual que la urea. En concentraciones del 10% al 12% actúan como exfoliantes. Ejemplos de AHA: ácido glicólico (procedente de la caña de azúcar o de la famosa baba de los caracoles), ácido láctico (lo que se hacía Cleopatra era una exfoliación química), ácido málico (procedente de la manzana), cítrico, tartárico…

     

    Gomage

    Consiste en extender una sustancia viscosa en la piel, normalmente en la cara, esperar a que se seque y después retirarla como si nos estuviéramos “despellejando”. Otro sistema es eliminarla frotando la piel, dando lugar a lo que en cosmética se llaman “filamentos rodantes”.

     

    Efectos

    Si la piel tiene un proceso de renovación celular de un mes, ¿tiene sentido “lijarse” una o dos veces por semana, sin haber dado a la piel la posibilidad de regenerarse en un ciclo? Los riesgos que esto implica son:

    -Al eliminar la capa córnea protectora se es más vulnerable a los rayos solares.

    - Al eliminar la película hidrolipídica se es más sensible a ciertos agentes y podría aparecer una intolerancia de por vida a un cosmético.

    - Al cambiar la flora se reduce la barrera de protección frente a microorganismos.

     

    ¿Scrubs o peelings?

    La exfoliación mecánica presenta más inconvenientes que ventajas. A la piel no se le da la oportunidad de regenerarse. Hoy en día, con el sistema de vida que llevamos, no es necesario descamar capas de piel para eliminar suciedad, puesto que se nos presupone una higiene diaria.

    Cuando nos realizamos una exfoliación mecánica apreciamos un efecto sensorial inmediato, que es una piel más suave. Lo que sensorialmente nos parece estupendo ha implicado una agresión a nuestra piel. Probablemente no era necesaria, pero en el sector cosmético, como en cualquier otro, el éxito comercial estriba en situar un producto más en nuestra estantería. Todo depende de lo críticos y exigentes que seamos como consumidores.

    Si realmente queremos colaborar con el proceso de renovación celular, lo ideal es realizarnos exfoliaciones químicas continuadas (peelings). Por ejemplo, usar cada día una crema suave que contenga urea o AHA. Estas cremas aportan humectación y ayudan a la descamación de células muertas. Claro está, el efecto no es inmediato. Desde el punto de vista sensorial, no vamos a sentir nuestra piel suave de repente. No obstante, el uso continuado de cremas de este tipo facilitará que nuestra piel luzca bonita y sana.

     

    Fuente:

    Dermatologic Therapy

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