• Núria Estapé, science journalist

    Los enemigos invisibles de la piel

    30 Mar

    La dermatología moderna ya conoce los factores que más agresivamente dañan la piel. La contaminación atmosférica y los cambios bruscos de temperatura y de humedad pueden alterar las funciones del manto cutáneo y envejecer sus células de forma prematura. Aunque a menudo son inevitables, conocer bien a los enemigos invisibles de nuestra piel puede ayudarnos a combatirlos.

     

    Existen multitud de factores y hábitos perjudiciales que pueden alterar la función protectora de nuestra piel. Hasta hace poco se creía que abusar del tabaco y exponerse demasiado a los rayos ultravioletas del sol causaba los peores efectos cutáneos. Ahora, sin embargo, se sabe que la contaminación es igual de nociva.

     

    El aire contaminado

    En las grandes ciudades resulta inevitable. El tráfico rodado genera polución atmosférica, cuyas partículas penetran en la piel y causan estrés oxidativo, el mecanismo de envejecimiento celular mejor conocido. Las partículas contaminantes que transporta el aire, incluidas las diminutas motas de polvo, entran en la capa exterior de células cutáneas y reaccionan creando unas moléculas llamadas radicales libres, que pueden llegar a alterar las propiedades y la estructura de esta capa. Afortunadamente, la vitamina E es un potente antioxidante de los lípidos o grasas y actúa retrasando el envejecimiento de la piel.

     

    Lo que daña la piel, la envejece

    Un estudio reciente comparó el estado de la piel de 400 mujeres de entre 70 y 80 años de edad que vivían en zonas rurales o en grandes ciudades.  Los resultados revelaron que las mujeres que vivían en zonas urbanizadas con altos índices de contaminación presentaban un 20% más de manchas pigmentadas en la frente y las mejillas. Además, también observaron que las mujeres urbanas tenían arrugas más pronunciadas en las zonas de la cara alrededor de la nariz y la boca.

     

    Temperaturas extremas

    Cuando el termómetro marca menos de cinco grados y los índices de humedad son extremadamente bajos aumenta el riesgo de deshidratación cutánea. Los aparatos de aire acondicionado también secan el ambiente y, además, emiten ozono que puede reaccionar con algunos componentes de la piel y producir irritaciones, según indican recientes estudios. Por el contrario, cuando la humedad y la temperatura son muy elevadas la pérdida de agua por el sudor otorga a la piel un aspecto mojado, aunque en realidad ésta necesita aun más hidratación para evitar resecarse. Como norma general, las temperaturas extremas tienen efectos perjudiciales sobre la piel. Incluso hay expertos que advierten de que el cambio climático podría, a largo plazo, tener repercusiones dermatológicamente negativas al radicalizarse las oscilaciones anuales del termómetro en grandes áreas del planeta e incrementarse la exposición al sol.

     

    Estilos de vida nocivos para la piel
    El tabaco y el alcohol causan envejecimiento prematuro de la piel por falta de oxígeno, mientras que comer una dieta pobre en fruta fresca y verduras la priva de nutrientes básicos. De igual modo, en personas sensibles, los tatuajes, los piercings y la ropa sintética pueden alterar la piel, causando desde pequeñas irritaciones a graves infecciones. En una entrada anterior de este blog, pueden leer nuestros consejos para mantener su piel sana.

     

    Así pues, dejar el tabaco, comer sano, evitar temperaturas extremas y limpiar e hidratar la piel de forma adecuada para disminuir los efectos de las partículas contaminantes son algunas de las cosas que podemos hacer para evitar que las agresiones diarias nos pongan más años de los que merecemos.

     

    Fuente:

    Journal of Investigative Dermatology

     

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