• Anna Solana, science journalist

    Tanorexia, cuando un tono más nunca es suficiente

    30 Nov Tanorexia, cuando un tono más nunca es suficiente

     

    Fuentes:

    ABCNews

    Science Daily

    Patricia Krentcil se hizo tristemente famosa hace unos meses por llevarse a su hija de cinco años a hacer rayos UVA. La pequeña sufrió quemaduras en la piel y las autoridades intervinieron en el caso, que tuvo una importante repercusión mediática y que provocó, incluso, que en Nueva York se prohibiera la entrada de menores en los salones de bronceado.

     

    Krentcil, de 44 años, sufre tanorexia, una adicción cosmética de nuevo cuño que describe a las personas obsesionadas por lograr un tono de piel más oscuro. En 2005, un estudio de la Universidad de Texas (Estados Unidos) evidenciaba la existencia de esta patología y subrayaba que la producción de endorfinas (sustancias químicas cerebrales que producen sensación de euforia) desencadenada por el bronceado podría ser adictiva.

    Como no cesan de recordarnos los dermatólogos, tomar el sol –natural o “artificial”– en exceso supone envejecer prematuramente nuestra piel y exponer nuestra salud general a graves riesgos, como el melanoma, uno de los cánceres más agresivos. Y si se convierte en una adicción sin control el problema se multiplica.

    La comunidad científica todavía no ha aceptado plenamente el término tanorexia, rebelándose así contra titulares que proclaman alegremente, sin cifras, que “aumentan los casos” de personas con adicción al bronceado. Otro estudio más reciente, publicado en Addiction Biology en mayo del 2012, sugería igualmente que la radiación ultravioleta activa mecanismos de recompensa en el cerebro, lo que podría alentar el bronceado excesivo. Pero tampoco menciona la palabra tanorexia.

    En cambio, los medios de comunicación han hecho suyo el término para alertar sobre las adicciones cosméticas ligadas a los trastornos dismórficos corporales, que básicamente describen una preocupación excesiva por defectos reales o imaginados asociados a la imagen corporal, o para mostrar fotos impactantes y ganar audiencia.

     

    Necesito mi dosis de sol

    De la misma forma que las personas que sufren anorexia nunca se ven lo suficientemente delgadas, las que padecen tanorexia se consideran pálidas aunque no lo estén y experimentan síntomas similares a la abstinencia si dejan de recibir su dosis de sol al aire libre, de rayos UV o incluso de fármacos, como la melanocortina, que estimulan el bronceado y, de paso, la libido.

    Se justifican aduciendo que una mayor exposición solar se traduce en una mayor síntesis de vitamina D, cuya insuficiencia se relaciona, en la literatura médica, con la osteoporosis y otras patologías como la esclerosis múltiple. Sin embargo, como indica el Dr. Mataix, de la Unidad de Dermatología del Hospital Marina Baixa de Alicante (España),

    “los datos actuales no justifican la recomendación de una mayor exposición solar con el fin de aumentar la síntesis de vitamina D”.

    Pero sí que están reseñadas las consecuencias negativas de una exposición solar excesiva, que van desde el la aparición prematura de arrugas hasta el temido cáncer de piel, pasando por las quemaduras, la fotoalergia y otras enfermedades cutáneas.

     

    De la playa a la TV

    Aun así, para las personas que sufren tanorexia, el efecto placentero que provoca la exposición a los rayos UV y el deseo de tener la piel un tono más oscura es superior a cualquier otra consideración. Según los médicos, la piel es solo la capa más superficial de un problema más profundo de inseguridad y necesidad de sentirse aceptado. Cambiar la propia apariencia es la forma más fácil de conseguirlo, aunque la satisfacción dura poco.

    El pasado mes de septiembre, después de haber pasado por los tribunales, Patricia Krentcil decidió cambiar sus sesiones de rayos UVA por la aparición en los medios de comunicación. Otra forma de sentirse aceptada. Ahora, se ha convertido en la imagen de una marca de protectores solares y productos para mejorar el aspecto de la piel.

Autores

+más
­