• Rosa Taberner, dermatologist

    Cuando la transpiración es un problema

    22 Nov Cuando la transpiración es un problema

     

    Fuentes:

    Actas Dermo-Sifiliográficas

    AEDV

    Sudar es necesario. La sudoración a través de la piel es la respuesta fisiológica al aumento de la temperatura corporal durante el ejercicio físico o el exceso de calor. La evaporación del sudor enfría el cuerpo; es el mecanismo necesario para regular la temperatura. Si falla podemos llegar incluso a la muerte. Pero algunas personas sudan en exceso; para ellas la hiperhidrosis es un problema muy molesto.

     

    Existen tres tipos de glándulas sudoríparas en la piel. Las ecrinas son las más numerosas; están distribuidas por toda la piel y se encargan de la termorregulación mediante el sudor; abundan en palmas, plantas, axilas y cara. Las apocrinas están principalmente en axilas, pezones y zona perineal y son responsables del olor corporal. El ser humano tiene entre 2 y 4 millones de glándulas sudoríparas ecrinas distribuidas por toda la superficie corporal; en promedio, unas 600 por centímetro cuadrado. Una persona puede sudar varios litros por hora y hasta 10 litros en un día. Leer Más

  • Fede Montagud, editor

    ¿Quién no tiene olor corporal?

    Nuestra genética condiciona lo que segrega nuestra piel a través del sudor y, en consecuencia, cómo olemos. No existen dos olores corporales iguales, puesto que todos tenemos, además, un “cóctel” propio de bacterias que procesan el sudor y liberan sustancias volátiles. Pero existen personas que no huelen… y usan desodorante.

     

    Nuestro olor corporal se produce cuando las bacterias de la piel degradan ciertas sustancias presentes en el sudor que producen las glándulas sudoríparas (hormonas esteroideas, ácidos grasos y compuestos sulfúricos). Las características genéticas condicionan la cantidad y la proporción de tales sustancias que cada uno segrega y, por tanto, los diferentes olores corporales. Sin embargo, una reciente investigación realizada en Reino Unido sobre 6.500 mujeres ha puesto de manifiesto que un 2% de ellas prácticamente no huele debido a su versión del gen ABCC11. No obstante, más del 75% de ellas usan igualmente desodorante en las axilas por costumbre. La identificación de esta característica genética podría suponer para estas personas sin olor un ahorro económico y una reducción de su exposición a productos químicos. También abre el camino a la futura aplicación de la genética de cada uno en el terreno de la higiene personal.

  • Elisabet Salmerón, science journalist

    La fascinante piedra de alumbre

    La piedra de alumbre ya era usada por las antiguas civilizaciones; el auge de la cosmética natural la ha vuelto a poner de moda. Es un mineral con múltiples propiedades, entre ellas la de desodorante corporal. ¿Cómo beneficia a nuestra piel? ¿Es peligroso el aluminio que contiene?

     

    La piedra de alumbre es un mineral presente en la naturaleza en forma de cristal translúcido y de sabor dulzón. Suele estar compuesta por un sulfato de aluminio y un sulfato de otro metal. La variedad más explotada comercialmente es la compuesta por sulfato hidratado de potasio y aluminio (aluminio potásico). Se obtiene de una roca magmática de origen volcánico denominada traquita alunífera, aunque también se fabrica industrialmente. Leer Más

  • Fede Montagud, editor

    Piel humana, cicatrización única

    10 Mar Piel humana, cicatrización única

     

    Fuentes:

    New Scientist

    Los humanos disponemos de un mecanismo de cicatrización que no tienen otros mamíferos. Recientes investigaciones sugieren que nuestras glándulas sudoríparas contienen una reserva de células madre que se activan para regenerar la piel dañada.

     

    En cada centímetro cuadrado de nuestra piel hay, en promedio, 600 glándulas sudoríparas, el triple que folículos pilosos (bases del vello). A través de esos millones de orificios segregamos un litro de líquido en un día normal y 10 litros diarios en circunstancias extremas. Un estudio de la Universidad de Michigan (Estados Unidos) ha demostrado que los humanos disponemos de un mecanismo único de cicatrización basado en las células madre almacenadas en estas glándulas, de las que carecen las pieles de otros mamíferos. El enorme potencial regenerador de las células madre podría ayudar a desarrollar nuevas terapias para la cicatrización. Los autores del trabajo esperan, en primera instancia, mejorar los tratamientos de úlceras diabéticas y de enfermos hospitalizados, que tienen un gran coste sanitario. No obstante, la investigación podría abrir nuevos caminos para los cuidados de la piel en general.

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