• Anna Solana, science journalist

    Niños: cuando la piel pica

    Tienen la piel inmadura, más susceptible a las agresiones del medio ambiente y, por lo tanto, más sujeta a rojeces, irritaciones e infecciones. Corren, saltan, juegan y, a veces, se hacen rasguños. Tienen erupciones, se rascan y no quieren ponerse crema. Pero parece que todo se pasa y se cura. Sin embargo, la piel de los niños también requiere algunos cuidados básicos.

     

    Una vez superadas la dermatitis del pañal y las rojeces inexplicables de la etapa bebé, que acaban cediendo con paciencia y crema reparadora e hidratante, parece que lo único de lo que hay que preocuparse para mantener la piel de un niño sana es de la higiene diaria y la protección solar. A lo sumo, también hay que acordarse de cortar las etiquetas de la ropa, que suelen ser de materiales sintéticos e irritantes. Leer Más

  • Violeta Camarasa, science journalist

    10 cuestiones clave sobre los aceites minerales

    Hace más de cien años que los aceites de origen mineral se usan en cosmética y, desde hace algunas décadas, son algunos de los componentes que más confusión generan entre los consumidores. Existen muchos mitos y creencias erróneas. ¿Cómo afectan a la salud de la piel? ¿Son cancerígenos? ¿Provocan acné? ¿Son “naturales”? ¿Son más seguros los aceites vegetales?

     

    1. ¿Qué productos cosméticos los contienen? Acabaríamos antes si formuláramos la pregunta a la inversa, ya que son de los componentes más habituales en cosmética. Aceite de parafina, aceite de petróleo, parafina líquida, petrolatum, petrolato líquido blanco, aceite blanco, vaselina, mineral oil, silicone quaternium, methylsilanol, cera microcristalina... Tienen muchos nombres. Si alguno de estos ingredientes aparece en las etiquetas de tus productos, quiere decir que estás aplicando aceites minerales sobre tu piel. Leer Más

  • Fede Montagud, editor

    Transpirar es imprescindible

    1 Apr Transpirar es imprescindible

     

    Fuentes:

    EFE Salud

    Nuestra piel regula la temperatura corporal mediante el sudor. Aunque no nos demos cuenta, este sofisticado mecanismo natural nos mantiene con vida, porque el organismo necesita una temperatura constante en su interior. Pero algunas personas no transpiran lo suficiente; en ciertos casos es un trastorno de graves consecuencias.

     

    En el blog ya hemos hablado de la molesta sudoración excesiva (hiperhidrosis) y de sus tratamientos. Pero transpirar poco (hipohidrosis) o incluso no sudar nada (anhidrosis) es mucho más peligroso para la salud, porque el cuerpo no consigue mantenerse a la temperatura adecuada. Los poros de la piel, generalmente fáciles de ver con una lupa, son prácticamente invisibles en quienes tienen estos problemas. Las causas pueden ser genéticas, endocrinológicas (diabetes, hipotiroidismo) o también neurológicas; todas afectan a los nervios implicados en la sudoración. Los síntomas son vértigos, cefaleas, náuseas, temblores, fiebre y taquicardia. Estos síndromes no tienen cura ni medicación, aunque por suerte afectan a pocas personas. La única solución es una buena hidratación y evitar los golpes de calor manteniéndose en lugares frescos.

  • Elisabet Salmerón, science journalist

    ¿Cómo afecta mi trabajo a mi piel?

    El trabajo puede convertirse en un peligro para la piel. El contacto con sustancias y agentes nocivos, la falta de humedad en ambientes cerrados o los altos niveles de estrés pueden ser el origen de problemas o incluso de enfermedades cutáneas. ¿Qué podemos hacer para prevenir estos daños y mantener una piel sana?

     

    Se dice popularmente que el trabajo es salud. Pero en ocasiones puede tener graves efectos en el organismo, sobre todo en la piel. Por ejemplo, en España, según los informes más fiables, los daños en la piel son el segundo tipo con mayor incidencia entre las enfermedades profesionales. Y lo mismo ocurre en muchos otros países. Algunos problemas cutáneos pueden llegar a causar lesiones crónicas que incapaciten a la persona para la vida laboral o que la obliguen a cambiar de trabajo; sin embargo, la relevancia pública de estos datos es mínima. Leer Más

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