• Núria Estapé, science journalist

    La microbiota o “flora” de la piel

    31 Aug Le microbiote ou la « flore » de la peau

     

    Fuentes:

    The New York Times

    Nuestra piel es un sistema ecológico en equilibrio. Miles de millones de bacterias, virus, hongos y ácaros la colonizaron en los albores de la evolución de los homínidos y desde entonces muchas especies de microorganismos conviven en simbiosis con las células de nuestro manto cutáneo. Los esfuerzos de la ciencia por conocer a nuestros colonizadores han desvelado su importancia fundamental para la salud de la piel. Ayudar a mantener el equilibrio entre todos estos microorganismos es la forma más natural de tener una piel sana.

     

    Aunque resulte difícil imaginarlo, sólo un 10% de las células de la piel, intestinos y mucosas del cuerpo son humanas. La mayoría son células de organismos microscópicos que pertenecen a la microbiota, el conjunto de todos los microbios foráneos que habitan en nuestro cuerpo, sobre todo en el sistema digestivo y en la piel. Por ejemplo, cada centímetro cuadrado de piel humana contiene alrededor de un millón de microorganismos de unas cien especies distintas. Todos ellos forman la microbiota de la piel (tradicionalmente llamada “flora” cutánea). Se trata de un ecosistema complejo, comparable a cualquier otro del manto terrestre. Hoy sabemos que nuestra piel ha hospedado a estos microorganismos a lo largo de miles de años de evolución y que la unión entre nuestras propias células cutáneas y estos diminutos invitados ayuda a que la piel lleve a cabo su función principal: servir de barrera física protectora. Leer Más

  • Anna Solana, science journalist

    Niños: cuando la piel pica

    Tienen la piel inmadura, más susceptible a las agresiones del medio ambiente y, por lo tanto, más sujeta a rojeces, irritaciones e infecciones. Corren, saltan, juegan y, a veces, se hacen rasguños. Tienen erupciones, se rascan y no quieren ponerse crema. Pero parece que todo se pasa y se cura. Sin embargo, la piel de los niños también requiere algunos cuidados básicos.

     

    Una vez superadas la dermatitis del pañal y las rojeces inexplicables de la etapa bebé, que acaban cediendo con paciencia y crema reparadora e hidratante, parece que lo único de lo que hay que preocuparse para mantener la piel de un niño sana es de la higiene diaria y la protección solar. A lo sumo, también hay que acordarse de cortar las etiquetas de la ropa, que suelen ser de materiales sintéticos e irritantes. Leer Más

  • Fede Montagud, editor

    Champú, mejor que ‘No Poo’

    15 Jan Champú, mejor que ‘No Poo’

     

    Fuentes:

    El País

    Internet es una fuente continua de tendencias y de modas. Algunas pueden ser perjudiciales para nuestra piel y nuestro cabello. La última es la moda ‘No Poo’, es decir, no usar champú y lavarse el pelo con agua, bicarbonato, vinagre u otras sustancias. Los dermatólogos advierten del riesgo de infecciones en la piel por estas prácticas.

     

    En los últimos años se ha ido expandiendo una nueva moda supuestamente “eco”, que propugna sustituir los champús comerciales –que contienen ingredientes artificiales y aditivos químicos– por un método de lavado del cabello más “natural”, denominado “No Poo”. Recordemos que “poo” significa “caca” en inglés; por lo tanto, el juego de palabras refuerza la idea de que los champús del mercado no estarían exentos de materias indeseables. Este sistema de cuidado del cuero cabelludo tiene unas cuantas variantes. Leer Más

  • Núria Estapé, science journalist

    Los colores de nuestra piel

    La especie humana se compone de tres razas principales: negra, asiática y caucásica. Esta división no es científicamente correcta, pero sirve para entendernos. El color de la piel es lo que delata, casi siempre a simple vista, a qué raza pertenecemos. Sin embargo, lo que diferencia las pieles no es sólo la pigmentación; las características de la capa córnea, de las glándulas y de la microflora determinan cómo envejece y qué riesgos debe afrontar la piel de cada color.

     

    Cuando comparamos el aspecto de las personas de raza negra, blanca y asiática nos basamos preferentemente en el tono de su piel. El órgano más extenso del cuerpo, nuestra piel, evidencia perfectamente las diferencias étnicas. ¿Pero, es el color la única diferencia entre pieles? ¿Envejecen las diferentes pieles de modo distinto? ¿Qué pieles son más sensibles a las agresiones químicas y ambientales? Leer Más

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