• Núria Estapé, science journalist

    Cafeína para la piel

    La industria de la belleza se ha apropiado del principio activo de la bebida más universal en los desayunos. La cafeína, el alcaloide que nos despierta porque estimula nuestro sistema nervioso, también posee propiedades beneficiosas para la piel. Parece demostrado que reduce la celulitis, aumenta la circulación de la sangre en los pequeños vasos sanguíneos que nutren la piel, previene cánceres dermatológicos e incluso favorece el crecimiento del cabello en los hombres.

     

    La cafeína se ha incorporado a las fórmulas de cremas corporales, lociones capilares y otros preparados cosméticos. La mayoría de ellos contienen solo un 3% de esta sustancia. Al principio, sus características químicas (se disuelve en agua pero no en aceite) hicieron difícil su aplicación en cosmética, porque en su forma libre penetra escasamente en el interior de la epidermis. Pero gracias a los modernos métodos de transporte de sustancias, como las emulsiones y las microesferas, que facilitan su penetración, la cafeína resulta ahora un ingrediente clave para el cuidado de piel. Leer Más

  • Anna Solana, science journalist

    Pastillas fotoprotectoras

    14 Oct Pastillas fotoprotectoras

     

    Fuentes:

    Actas Dermo-Sifiliográficas

    Las cremas solares son el método más usado para proteger la piel de las radiaciones solares, aunque no todo el mundo utiliza las más adecuadas ni todo el mundo se acuerda de volver a aplicárselas al cabo de unas horas. Sin embargo, desde hace tiempo se buscan alternativas más cómodas para evitar el daño de los rayos UV. Los fotoprotectores orales podrían ser una de ellas.

     

    Se venden como un método para proteger la piel de todo el cuerpo de manera homogénea e uniforme, sin tener que preocuparse por el sudor ni por el contacto con los tejidos o con el agua, como sucede con los filtros solares. Los fotoprotectores orales contienen básicamente antioxidantes (carotenoides, polifenoles, flavonoides, etc.) y vitaminas (C, E) que restituyen el daño producido en el ADN por los rayos ultravioleta del sol. Pero de momento no se ha demostrado que proporcionen suficiente protección como para reemplazar a las cremas solares y menos aún a la ropa, los sombreros o las gafas. Leer Más

  • Núria Estapé, science journalist

    El viaje de los cosméticos al interior de la piel

    Los fabricantes prometen una piel de cine si consumimos productos cosméticos que dicen penetrar en la piel y mejorar el funcionamiento de sus células. Y sí, claro que lo hacen, pero, ¿a qué profundidad actúan? La capa más superficial de la epidermis está especialmente diseñada para servir de barrera y su estructura forma una tela casi impermeable. Entonces, ¿cómo penetran los cosméticos en la piel?

     

    Todavía no se ha inventado ningún principio activo cosmético que sobrepase la barrera de la epidermis y que pueda penetrar en las profundidades de la piel. En realidad, cuando una sustancia penetra en la dermis y la hipodermis es muy probable que sea absorbida por los vasos sanguíneos y pase a la sangre. Por lo tanto, no sería un activo cosmético, sino un medicamento, porque afecta al metabolismo. Los parches de nicotina, por ejemplo, se aplican sobre la piel y las diminutas moléculas de nicotina van viajando a través de las capas de células cutáneas hasta llegar a los vasos sanguíneos. ¿Actúa la nicotina en la piel en su camino hacia la sangre? No. Leer Más

  • Núria Estapé, science journalist

    La piel bajo el estrés ambiental

    Contaminación atmosférica, temperaturas extremas, luz artificial, radiación ultravioleta, ruidos, humos de cigarrillo y de tráfico. Todos ellos son estresores ambientales que ponen en riesgo la salud de nuestra piel. Estudios recientes demuestran que cuando nuestra piel se expone a varias formas de estrés medioambiental de forma continuada envejece con más rapidez y se vuelve vulnerable a enfermedades como el cáncer.

     

    La piel es el envoltorio que nos une al entorno y protege a nuestro organismo de sus inclemencias. No resulta pues sorprendente que sea el órgano de nuestro cuerpo que más sufre cuando el entorno en el que vivimos resulta tóxico e inhóspito. En nuestra piel queda todo reflejado: el estrés que surge de nuestro interior, el estrés psicológico o consecuencia de lo que comemos, y el que viene del exterior, del aire que respiramos, de lo que nos toca la piel. Las condiciones de vida en las grandes ciudades y en las zonas industriales han creado nuevos problemas a nuestra piel, diseñada para adaptarse a las variaciones de temperatura y humedad de los hábitats naturales. Leer Más

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