• Anna Solana, science journalist

    Tipos de piel: el fototipo

    2 Jan

    Actualmente la medicina clasifica la piel de todos los humanos en seis grupos, denominados fototipos (del I al VI), en función de su sensibilidad a los rayos solares. Los grupos abarcan desde los rubios casi platinos y los pelirrojos de piel blanca hasta las personas de raza negra. Es importante saber qué tipo de piel tenemos para cuidarla adecuadamente.    

     

    Lisa, tersa, uniforme y radiante o grasa, sebosa, con los poros dilatados y algunas imperfecciones. Para la industria cosmética, la fisiología de la piel —que varía en función de la edad, las hormonas y factores externos como el clima, la polución o el estilo de vida—, está ligada a la apariencia superficial del manto que recubre nuestro cuerpo. Puede ser seca, grasa, mixta o incluso sensible. Para la medicina, en cambio, el tipo de piel está relacionado con la capacidad para asimilar la radiación solar.

    Se denomina fototipo y define el conjunto de características que determinan la sensibilidad de la piel a la radiación ultravioleta, es decir, si consigue o no broncearse y en qué medida. Una característica que, a su vez, depende de la pigmentación, determinada por factores genéticos.

     

    Las pieles más vulnerables
    Así, las pieles menos pigmentadas o más blancas (tipo céltico) suelen ser más sensibles a la radiación y, por lo tanto, más susceptibles de sufrir quemaduras, eritemas, envejecimiento y hasta cáncer de piel. Son las que se incluyen en el primero de los seis (I a VI) fototipos introducidos por Thomas B. Fitzpatrick en 1975 y aceptados a escala internacional. Son las más vulnerables, las que se asocian a personas con el cabello rubio casi platino o pelirrojo y que, a menudo, tienen muchas pecas, personas que tienen que tener más cuidado con el sol, lo que no sólo significa aplicarse crema con un factor de protección solar de 20 como mínimo, sino también evitar las horas centrales del día y buscar la sombra cuando la exposición se alarga.

    Las mismas recomendaciones serían válidas para las personas con el fototipo II (tipo caucásico), III (tipo caucásico mezclado) y IV (tipo mediterráneo), aunque según un estudio publicado en la Revista de la Facultad de Farmacia de la Universidad de los Andes (Venezuela), estos tienen un Índice de Protección Natural (IPN) superior. En términos llanos, pueden estar más rato expuestos al sol sin usar protector solar. Aun así, hay que recordar que las personas con un fototipo II también son propensas a las quemaduras, aunque a diferencia del fototipo I, consigan broncearse un poco. Generalmente tienen el pelo rubio o castaño claro y los ojos azules, grises o verdes.

     

    El fototipo más abundante
    El fototipo III es el más corriente. Se asocia a personas cuya piel tiende a enrojecerse primero y luego broncearse tras unos días de exposición. Suelen tener el pelo castaño y los ojos marrones o verdes. Por contra, las personas con fototipo IV se broncean rápidamente y tienen la piel de color oliváceo, el pelo oscuro y los ojos marrones. Las personas con fototipo V (tipo hispano y amerindio) tienen la piel morena, los ojos marrones y el pelo oscuro, y sólo se queman con exposiciones excesivas al sol. Finalmente, las personas con fototipo VI (raza negra) tienen la piel oscura y los ojos y el pelo negros. Sólo se queman con exposiciones extremas al sol. Sobra decir, en este sentido, que al hablar de exposición solar hay que tener en cuenta la zona geográfica en la que se realiza, el clima, la altitud, la latitud, la superficie, la hora del día y la estación del año.

    Las precauciones deben ser dobles cuando se trata de niños ya que la piel infantil se encuentra en proceso de maduración por lo que aún no ha desarrollado los mecanismos naturales del cuerpo para protegerse de las radiaciones, como son el grosor de la piel, la secreción de melanina o el desarrollo de las glándulas sudoríparas.

    A pesar de su utilidad, para algunos científicos la clasificación de Fitzpatrick plantea interrogantes como, por ejemplo, qué criterios hay que aplicar para determinar el color de una piel para luego decidir su fototipo. Un estudio de la sección de dermatología de la Facultad de Medicina y Cirugía de la Universidad de Siena (Italia) asegura en este sentido que el parámetro a tener en cuenta para determinar el fototipo es el color constitutivo de la piel, que se mide en la zona del cuerpo normalmente menos expuesta al sol: las nalgas.

     

    Clasificación común
    Para la mayoría de la población, además, el tipo de piel continua asociándose a adjetivos como normal, seca, grasa, mixta o sensible. La piel normal es la que tiene un nivel de hidratación óptimo y luce firme y elástica. La seca es una piel a la que le falta agua o lípidos protectores o ambas cosas. La piel grasa es la que sufre por exceso de sebo y, por lo tanto, la que puede desarrollar diversas formas de acné, tanto en la adolescencia como en la edad adulta. La mixta es la que presenta el microrelieve de una piel normal pero tiene exceso de sebo en la llamada zona T, es decir, la frente, la nariz y el mentón. La sensible o reactiva es la que reacciona de forma exagerada ante determinados estímulos.

    Saber que necesitamos más hidratación o que nuestros poros son menos sensibles al paso del tiempo por exceso de sebo no excluye que nos informemos de nuestro fototipo, un factor importante para evitar las huellas permanentes del sol en nuestra piel.

     

    Fuentes:
    Skin Type: DermNet

    Skin phototypes: Scientific Committees of the European Union

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