• Núria Estapé, science journalist

    Perfumes: ¿Por qué huelen distinto en cada persona?

    17 Jan Perfumes: ¿Por qué huelen distinto en cada persona?

     

    Fuentes:

    British Journal of Dermatology

    ¿Alguna vez se han preguntado por qué las personas huelen distinto a pesar de llevar el mismo perfume? Cada piel contiene de forma natural un cóctel químico particular que, como si de una huella dactilar de tratara, deja un rastro de aroma irrepetible. Los perfumes, al mezclarse con el olor corporal de cada persona, adquieren vida propia y crean una seña de identidad única.

     

    En las perfumerías, las fragancias huelen siempre como las diseñó su creador. Sin embargo, adquieren vidas distintas sobre la piel de cada persona. Ahora sabemos que cada uno de nosotros desprende un olor diferente, porque cada piel se compone de distintas sustancias químicas que, al evaporarse, se transmiten por el aire y pueden ser percibidas por el olfato. Estas sustancias, llamadas compuestos orgánicos volátiles, forman parte de todos los organismos vivos; nosotros, los humanos, las segregamos a través de dos tipos de glándulas de nuestra piel que producen sudor: las glándulas sudoríparas ecrinas y las apocrinas. Al ponernos un perfume, la mezcla de nuestro olor natural con el de la fragancia produce un cóctel único e irrepetible. Pero, ¿cómo se mezclan? ¿Qué es lo que hace que un perfume nunca huela como planeó su creador cuando lo llevamos puesto?

     

    Cócteles químicos

    Las axilas son la zona de nuestro cuerpo que más transpira y, por ello, más huele. El olor corporal, sea agradable o desagradable, se debe a la suma de sustancias químicas volátiles del sudor de las axilas –hormonas esteroideas, ácidos grasos y compuestos sulfúricos– que reaccionan al entrar en contacto con la flora microbiana de la piel.

    La flora contiene bacterias de gran variedad de especies, como estafilococos o bacterias corineformes, cuya función principal es proteger y nutrir nuestro manto cutáneo. Al cohabitar en distintas combinaciones y cantidades en la piel de cada uno de nosotros, crean una huella olfativa distinta en cada persona. Estos microbios transforman las secreciones naturales no olientes en moléculas volátiles que huelen.

     

    ¿Qué ocurre si a este cóctel le añadimos un perfume?

    Las fragancias, cuando se mezclan con este cóctel de moléculas cutáneas, también provocan una serie de reacciones químicas cuyo resultado es un olor único. La calidad e intensidad del olor que percibimos depende de cuánta fragancia absorba la piel y de cuánta se evapore. Al cubrir con ropa la piel que hemos perfumado hacemos que el producto se absorba más y se evapore menos.

    El grado de humedad que desprenden los poros cutáneos también puede variar la cantidad de fragancia que se evapora. Un perfume aplicado a una piel muy hidratada y que desprende mucha humedad, en una habitación seca y con temperatura elevada, se evaporará más rápidamente. La piel cubierta, además, está más caliente y probablemente su estrato córneo se mantenga más hidratado.

    Todos estos factores determinan cómo olemos cuando usamos una fragancia. Pero veamos qué otras sustancias de nuestra piel varían nuestro olor corporal cuando se mezclan con el perfume que llevamos.

     

    Ácidos grasos y microflora

    Las moléculas de los perfumes, que se disuelven al mezclarse con los ácidos grasos, interaccionan también con las otras grasas de la epidermis (ceramidas y colesterol). La piel de cada persona las contiene en cantidades y proporciones distintas. Estas sustancias constituyen el primer obstáculo que encuentra el perfume sobre la piel para ser absorbido.

    Por otra parte, y como ya hemos dicho, la microflora cutánea –cuyas especies varían en cada persona en función de multitud de factores, como la edad, el estilo de vida, la dieta o el estrés– reacciona con las moléculas de las fragancias y crea olores distintos.

    En la actualidad, la ciencia ya ha identificado casi 100 compuestos orgánicos volátiles producidos por la piel humana. El resultado de todo ello es que las distintas combinaciones entre las características de nuestra piel, las del ambiente y las de las moléculas de la fragancia pueden llegar a crear un sinfín de olores, cada uno prácticamente irrepetible.

     

    El olor, un rasgo de identidad

    Reconocemos y recordamos el olor de las personas que tenemos cerca porque nuestro sentido del olfato está especialmente diseñado para detectar olores que tengan un significado emocional o sexual. Es por ello que escoger un buen perfume se convierte en una tarea de máxima importancia para muchas personas que usan el rastro olfativo de las fragancias como seña de identidad.

     

    ¿Cómo comprar un perfume?


    • El día de la compra no usar ningún tipo de perfume o colonia ni pintura de labios.
    • Utilizar las tiras de papel de test únicamente para descartar los que claramente no nos gustan. Seleccionar un máximo de dos.
    • Disponer una pequeña cantidad de perfume en la parte anterior de la muñeca. Esperar dos o tres minutos para que el alcohol se evapore y el pefume interaccione con nuestra piel.
    • Hacer lo mismo con el otro perfume en la muñeca contraria.
    • Esperar unos segundos antes de oler uno u otro para que no se mezclen los aromas.
    • Un consejo: Es mejor no comprar un perfume el mismo día en que se prueba. Conviene dejarlos actuar, comprobar su efecto al cabo de unas horas y volver a la tienda con nuestra elección decidida. O mejor aun, llevarse a casa unas muestras y hacer las pruebas con calma.
    • Todo perfume puesto sobre la piel se libera en tres fases aromáticas. En la primera (unos 15 minutos) percibimos los cítricos. En la segunda (al cabo de unas dos horas) se aprecia el “corazón” de la fragancia (maderas, aromas florales). Para la fase final quedan las especias, los aromas dulces y el almizcle. Si un perfume nos gusta en las tres fases, es que es el nuestro...

     

    No todos los perfumes son aptos para todas las pieles. Escoger el perfume adecuado puede ser una tarea difícil: hay quien dice que es un arte...

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