• Elisabet Salmerón, science journalist

    Más sol, más manchas de la edad

    12 Sep

     

    Fuentes:

    Mayo Clinic

    Age Spots

    Es importante protegerse de los rayos solares, ya que potencian el envejecimiento de la piel y la aparición de manchas cutáneas, especialmente a partir de los 40 años. ¿Pueden estas manchas afectar a nuestra salud? ¿Podemos acabar con ellas?

     

    Los años no perdonan. A medida que nos hacemos mayores la piel va cambiando: cada vez presenta mayor sequedad y delgadez y se observa un aumento de las arrugas y de las manchas. Estas manchas, conocidas como manchas de la edad o léntigos solares, son el resultado de años de exposición a la luz solar u otras formas de luz ultravioleta –como la recibida en los salones de bronceado– y suelen aparecer en las zonas de la piel que han estado más expuestas (el dorso de las manos, la cara, los hombros, los antebrazos, los pies).

    Las manchas de la edad son de tono café, grisáceo o negro, su tamaño va desde el de una peca pequeña hasta más de un centímetro de diámetro y son planas y de contornos irregulares bien delimitados. En general son inofensivas y no necesitan tratamiento, aunque sí pueden suponer un problema estético.

     

    El origen está en la melanina

    La melanina es el pigmento que da color a la piel y también es nuestra primera defensa contra el sol. Los rayos ultravioletas estimulan los melanocitos, células ubicadas en la epidermis, para que produzcan melanina, que absorbe la radiación solar, dando lugar al bronceado y actuando como una barrera protectora de las capas más profundas de la piel.

    En las zonas más expuestas al sol el pigmento tiende a acumularse (hiperpigmentación), lo que favorece la aparición de manchas cutáneas, sobre todo a partir de los 40 años, cuando la piel empieza a tener más dificultades para regenerarse y recuperarse del daño solar.

    En la aparición de manchas, también interviene otro factor: el tipo de piel (fototipo). Así, las personas más blancas (con menos pigmentación) son más sensibles a la radiación y, por tanto, más susceptibles de desarrollar manchas en un futuro si no toman las precauciones necesarias.

     

    ¿Mancha solar, peca o algo más?

    Pero no hay que confundir las manchas asociadas a la edad con otros tipos de manchas dérmicas.

     

    Pecas y lunares: Son las más comunes. Se originan por un exceso de pigmentación en la piel o por una acumulación de pequeños vasos sanguíneos. No suponen ningún problema de salud, pero si los lunares cambian de aspecto hay que consultar al especialista.

     

    Melasmas: Son manchas de forma irregular que aparecen por una hiperpigmentación de la piel. Suelen presentarlas mujeres de entre 20 y 50 años, especialmente aquellas con tonos de piel más oscuros. También son frecuentes en mujeres embarazadas. Pueden aparecer por cambios hormonales, por tomar píldoras anticonceptivas o por las terapias de remplazo hormonal durante la menopausia. También se asocian a la exposición solar. No suponen ningún riesgo.

     

    Melanomas: Son manchas malignas, con bordes irregulares o poco definidos y asimétricas. A veces, pueden confundirse con los lunares. Desencadenan el cáncer de piel más peligroso, por lo que deben extirparse a tiempo. Imprescindible la visita al médico.

     

    Vitiligo: Al revés que en los anteriores tipos de manchas, se caracteriza por una pérdida del color, generando en la piel parches blancos con bordes más oscuros y bien definidos, pero irregulares. Pueden aparecer a cualquier edad. La causa se desconoce.

     

    Manchas azules: Por lo general, surgen tras un golpe, pero también pueden responder a otros motivos: ingesta de medicamentos anticoagulantes, problemas de coagulación, enfermedades como la hemofilia, deficiencias nutricionales (falta de vitamina C, por ejemplo), infecciones en la sangre o el hígado, o algún tipo de cáncer. En estos casos, conviene visitar al médico.

     

    Manchas de nacimiento: Aparecen en los recién nacidos. Presentan formas, tamaños y colores variados. No suponen un problema para la salud, e incluso pueden llegar a desaparecer con el tiempo.

     

    La clave: protegerse bien del sol

    El sol es necesario para el ser humano, pero, para evitar daños de por vida en nuestra piel, conviene no exponerse a él en las horas de más riesgo: de las 11 a las 17 horas. También es importante aplicarse protectores solares, no solo en las épocas de más calor, sino a lo largo de todo el año. Si ya se tienen manchas de la edad, limitar el tiempo de exposición ayudará a evitar que estas se agranden y se oscurezcan.

    La mayoría de las manchas de la edad pierden intensidad con el tiempo, aunque es probable que no desaparezcan por si solas, ya que la piel ya ha sido dañada.

     

    ¿Cómo eliminarlas?

    Para eliminarlas hay diversas opciones:

     

    - cremas cosméticas blanqueadoras;
    - terapia con láser, que destruye los melanocitos sin dañar la superficie de la piel;
    - congelación (crioterapia) de las manchas para destruir el pigmento extra;
    - dermoabrasión, o “lijado” de la piel para que una nueva capa crezca en su lugar;
    - peeling químico, o aplicación de un ácido que quema la capa externa de la piel para que una nueva la remplace.

     

    En todos los casos, pueden producirse efectos secundarios como picazón temporal, enrojecimiento, ardor,  sequedad o un ligero riesgo de decoloración. Por ello, antes de tomar una decisión, lo más recomendable es solicitar una revisión con un especialista para que nos aconseje debidamente.

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