• Núria Estapé, science journalist

    Hombres, el sexo frágil (su piel, al menos)

    Al contrario de lo que se cree, la piel de los hombres es más frágil que la de las mujeres. Piel seca, vello encarnado y rojez persistente son algunos de los problemas que aquejan a los hombres al afeitarse. Pero hay mucho más. La piel de los hombres es más sensible a los efectos nocivos del sol y a padecer cáncer.

     

    Podemos distinguir el sexo de una persona joven con solo observar y tocar un centímetro cuadrado de su cutis. En cada sexo la piel reacciona de un modo especial ante agresiones internas (infecciones, cambios hormonales) y externas (cambios de temperatura y humedad, afeitado, cosméticos). Las diferencias son en parte debidas a las hormonas esteroides que viajan por la sangre y se unen a unas proteínas de la piel, dónde actúan. Sin embargo, se sabe ahora que el estilo de vida y el tipo de cuidados cutáneos que recibimos también tienen influencia en la salud y el aspecto de nuestra piel.

     

    El afeitado puede lastimar la piel

    Las modas o las normas de decoro obligan a los hombres a afeitarse para acudir a citas profesionales o sociales. O simplemente lo hacen porque se sienten mejor así. Afeitarse supone una agresión a la piel que se agrava con el uso de productos after-shave que contienen alcohol. El rasurado frecuente daña la capa hidrolipídica del estrato córneo, formada por la grasa que segregan las glándulas sebáceas y que mantiene la piel húmeda. Así pues, descuidar la piel puede tener consecuencias molestas, como sequedad, sensación de tirantez, irritación y vello encarnado que tapona los poros. Además, la piel de los hombres se encuentra irrigada por gran número de vasos sanguíneos que, con los cambios de temperatura, pueden quebrarse y causar rojeces en zonas de la cara, especialmente en las mejillas.

     

    Armas de mujer, armas de hombre

    El sistema inmune cutáneo de las mujeres, el que nos defiende contra la invasión de gérmenes, tiene tendencia a ponerse en pie de guerra con más facilidad que el de los hombres. La piel femenina, especialmente en mujeres de mayor edad, es nueve veces más proclive que la masculina a desarrollar enfermedades autoinmunes, según indican la mayoría de estudios. En las enfermedades autoinmunes, el propio sistema de defensa se rebela contra sí mismo porque no reconoce sus células como propias.

    En cambio, los hombres, al poseer un pH más ácido, tienden más a sufrir infecciones bacterianas de la piel y también a padecer algunos tipos de cáncer, como el melanoma. El estilo de vida que requieren algunas profesiones en las que se trabaja casi siempre al aire libre y la falta de cuidados para proteger la piel de las radiaciones ultravioletas son las causas principales de que el melanoma cutáneo se diagnostique en el doble de hombres que de mujeres, según cálculos de los expertos. Por el contrario, las mujeres padecen con mayor frecuencia los efectos del estrés emocional sobre la piel, que se materializan a menudo en forma de alteraciones cutáneas, como el eczema o la psoriasis.

     

    La sensibilidad al tacto y al dolor

    Hombres y mujeres sienten el tacto de forma distinta. Las mujeres tienen sensaciones táctiles más precisas que los hombres. Se cree que la superficie de la piel masculina contiene menos fibras nerviosas que la de las mujeres. Estas fibras son las responsables de que las sensaciones lleguen al cerebro para que podamos sentir placer o dolor y distinguir el frío del calor. Algunos estudios indican que las mujeres son más sensibles a pequeños cambios en la temperatura de la piel y sienten más el dolor, mientras que los hombres son menos sensibles al tacto y, especialmente, a todo aquello que pueda causar dolor en la piel, como las temperaturas extremas.

    Que los hombres sean, en general, menos sensibles al tacto es probablemente debido a que su cerebro procesa con menos finura y precisión los estímulos que vienen de su piel; además, su sensibilidad disminuye de forma considerable con la edad.

    ¿Es entonces esa menor sensibilidad la responsable de que muy a menudo la piel de los hombres tenga peor aspecto que la de las mujeres? En efecto, parece ser que la piel de los hombres, al estar dotada de un sistema de alarma anti-agresiones menos eficaz que la de las mujeres, se encontraría más expuesta a daños externos, como cortes y rasguños, ya que el sistema nervioso capta menos y con mayor lentitud los estímulos nocivos e irritantes que puedan lastimar su piel.

    Quizás los hombres deberían escuchar la voz de los expertos y empezar a cuidar su piel. Es evidente que lo necesitan más que las mujeres. No solamente conseguirían una piel mucho más sana, sino que podrían competir con ellas en lo referente al aspecto.

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