• Núria Estapé, science journalist

    Luz pulsada intensa (LPI): depilación definitiva

    La fotodepilación con luz pulsada intensa (LPI) se impone entre esteticistas y dermatólogos como técnica de primera elección para eliminar permanentemente el vello corporal y facial. Es un método de depilación seguro, eficaz y confortable. Además, su uso se extiende al tratamiento de alteraciones en el crecimiento del vello, daño vascular de la piel y manchas solares. ¿Puede la LPI afectar a la salud de nuestra piel?

     

    En los próximos años podríamos asistir a un auge de esta técnica cuyo funcionamiento se basa en un sistema láser mejorado. Utiliza una luz láser que emite radiaciones con longitudes de onda de amplio espectro (entre 550 y 1200 nanómetros), que llegan a la piel a distintas velocidades. Sus partículas (fotones) se proyectan sobre la epidermis mediante pulsos de luz muy rápidos (unos 2.600 rayos por segundo). De este modo se consigue que la raíz del vello (folículo piloso) se caliente lo suficiente como para dañar la melanina que contiene, lo que en pocas sesiones altera el ciclo de crecimiento del pelo de forma permanente.

    La depilación láser, aunque muy similar a la LPI en su mecanismo de acción, usa longitudes de onda de espectro más localizado dependiendo del tipo de láser. Ello le resta eficacia en algunos tipos de piel, sobre todo los más claros, que son menos sensibles a algunas longitudes de onda.

     

    Más eficaz que la depilación eléctrica

    La depilación eléctrica, también llamada electrólisis, fue el tratamiento más usado hasta que, en 1997, la Agencia de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA) reconoció la LPI como método de depilación permanente tras la publicación de numerosos trabajos que demostraban su eficacia.

    En un estudio comparativo, 25 mujeres con hirsutismo facial (crecimiento excesivo del vello en zonas típicamente masculinas) fueron tratadas con depilación eléctrica en un lado de la cara y con LPI en el otro, y luego se evalúo su nivel de satisfacción: la zona tratada con electrólisis recibió una puntuación media de 5,4 y la tratada con LPI puntuó 8,3.

    Otro estudio realizado con 34 personas con exceso de pelo facial mostró que el vello se redujo en un 76% en una media de 3,7 tratamientos, con su máxima eficacia entre la primera y la tercera sesión. Pero lo más importante del tratamiento con LPI es que su efectividad no depende ni del tipo de piel, ni del color del pelo, ni de la zona de la piel en la que se aplica.

     

    También elimina manchas de la piel

    Además de su eficacia como método depilatorio, la LPI se usa también en medicina estética para tratar lesiones vasculares de la piel y alteraciones de la pigmentación (vitíligo, melasma o lunares), así como para eliminar las manchas solares, que aparecen con la edad y la exposición al sol. Además, la LPI está indicada como técnica de fotorejuvenecimiento, ya que a determinadas intensidades de radiación es capaz de aumentar la síntesis de colágeno, que ayuda a la regeneración cutánea.

     

    No sin riesgos

    El auge de la LPI como sistema de eliminación del vello no deseado o para el cuidado de pieles dañadas ha conllevado su comercialización en kits domésticos. Estos dispositivos podrían resultar peligrosos al ser manipulados por manos poco expertas. De hecho, en personas de piel sensible la LPI puede ocasionar efectos secundarios, como enrojecimientos, costras y alteraciones en la pigmentación. Existen incluso estudios que muestran un crecimiento paradójico del pelo, de causa desconocida.

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