• Anna Solana, science journalist

    Ácido hialurónico: ¿es posible ganarle la batalla al tiempo?

    28 Aug

    Es una de las estrellas de los denominados nutricosméticos. Una alternativa, dicen, a tratamientos más agresivos para reducir arrugas de la piel, como el Botox. Se presenta en inyecciones, geles o pastillas que valen su peso en oro. ¿Pero, realmente funciona? ¿Qué efectos secundarios tiene?

     

    Originalmente utilizado como sustituto del huevo en productos de pastelería, y más tarde como tratamiento para las enfermedades del tejido conjuntivo (que sujeta y rodea la mayoría de los órganos internos), el ácido hialurónico es un polisacárido, presente de forma natural en nuestro cuerpo, que mantiene el agua en las células y tejidos en un porcentaje equivalente a miles de veces su peso. Este hecho le confiere un interesante poder hidratante y redensificador que la industria cosmética está explotando al máximo.

     

    Curativo y rejuvenecedor

    En 2004 la cadena norteamericana ABC lo elevó a la categoría de producto casi milagroso con un documental sobre el pueblo japonés Yuzurihara, cuya longeva población conserva la piel suave y tersa, además de una envidiable salud. Todo porque en su dieta incluyen tubérculos y almidones que mejoran la síntesis del ácido hialurónico por parte del organismo. Después del documental, la noticia se extendió y una empresa japonesa desarrolló los primeros comprimidos de ácido hialurónico.

    Aislado por primera vez por el farmacéutico alemán Karl Meyer en 1934, su uso en la industria cosmética se conoce desde 1996. Antes se había utilizado en atletismo, para acelerar la recuperación después de un esguince de tobillo o algún otro problema de articulaciones.

     

    Inyectables

    En Francia empezaron a destacarse las propiedades de las inyecciones de ácido hialurónico a raíz del tratamiento al que se sometió la tenista Amélie Mauresmo después de una lesión en 2002. Pero, a pesar de que ya se usaba para tratar la artrosis de rodilla, la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA) no lo aprobó como tratamiento antiarrugas hasta el 2003 para la marca Restylane (ácido hialurónico de origen no animal), e incluso algo más tarde (2006) para otras, como Juvederm (ácido producido por fermentación bacteriana).

    Los dos productos se presentan en forma de gel y se inyectan bajo la piel. Restylane asegura haber realizado más de 11 millones de tratamientos en todo el mundo y presume de vender un producto con un riesgo mínimo de alergia o reacciones de hipersensibilidad.

     

    Pocas evidencias científicas

    Sin embargo, a pesar del éxito comercial de estos productos y de que algunos trabajos, como el de Fabrizio Duranti (et al.), de la American Society for Dermatologic Surgery, dan validez a las observaciones realizadas, existen pocos estudios que prueben su eficacia como eliminador de arrugas. La mayoría de los que se han realizado se refieren a la forma inyectable de la sustancia para tratar la osteoartritis de rodilla. Y, en este sentido, son positivos.

    Pero pocos miden el impacto de la inyección del polisacárido en la piel. El Journal of the American Academy of Dermatology señalaba en 2009 que los rellenadores de arrugas inyectados, y concretamente el ácido hialurónico, pueden causar inflamación de la piel, rojeces y picores.

    En abril de 2012, un estudio publicado en la revista Nature lo relacionaba con el cáncer. En sentido negativo. Por contra, otra investigación de la Universidad de Buenos Aires y el Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET), indicaba en mayo del 2011 que el ácido hialurónico podría desempeñar un importante papel en la reversión de las resistencias a medicamentos utilizados en quimioterapia. Una vez más, no hay suficientes evidencias, ni en un sentido ni en el otro.

     

    Cápsulas y comprimidos

    En cuanto a los suplementos orales de ácido hialurónico, los científicos señalan que generalmente utilizan una formulación de la sustancia que tiene un peso molecular demasiado grande para que el cuerpo la absorba. En otras palabras, no hay evidencias de que las pastillas funcionen porque lo que contienen es difícil de digerir, aunque algunos artículos interesados subrayen su eficacia.

    Mientras, la industria cosmética prueba formulaciones que sean más asimilables para el cuerpo y, por lo tanto, surtan efecto más rápidamente, aunque tampoco se sabe qué daños puede causar la aceleración de este proceso.

    De momento, los profesionales de la dermatología cosmética, como Leslie Baumann, profesora asociada de dermatología clínica y cosmética en la Universidad de Miami (Estados Unidos), ven las inyecciones como un potente aliado para su trabajo. Baumann asegura que durante años los dermatólogos han sabido que las arrugas son consecuencia de la pérdida de tres componentes cruciales de la piel: el colágeno, la elastina y el ácido hialurónico. “Ahora podemos reemplazar dos de estos componentes -el colágeno y el ácido hialurónico-. Espero que dentro de poco podamos reemplazar también la elastina”, concluye.

     

    Fuentes:

    Elcuerpo.es

    Nutricosméticos

    Yuzurihara

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