• Josep Orellana, science journalist

    Cosméticos verdes

    18 May

    La conciencia social ante el medio ambiente y la sostenibilidad crece día a día. La denominada cosmética verde aumenta su presencia en el mercado luciendo distintas etiquetas que certifican su pureza. Los productos naturales, orgánicos y similares están de moda. Sin embargo, no sabemos qué significan exactamente estos conceptos. ¿Son mejores para cuidar nuestra piel y ofrecen mayores garantías los cosméticos verdes que los convencionales?

     

    La industria cosmética lleva decenios años utilizando miles de sustancias sintéticas, algunas de las cuales han creado polémica. Los parabenos, por ejemplo, levantaron cierta controversia por su posible acción cancerígena, aunque no existen evidencias científicas que la confirmen. Pero no cabe duda que estos debates hacen crecer el interés por los productos de origen natural, cuyo consumo, en consecuencia, aumenta en muchos países.

    En Alemania se estima que este año los cosméticos verdes representarán un 10% del total. Este incremento ha favorecido la aparición de múltiples ingredientes naturales y orgánicos usados ahora en esta nueva gama de productos. Pero la falta de una certificación homogénea o de una legislación internacional clara pueden influir en la calidad y la seguridad del producto final.

    Los cosméticos verdes están elaborados con extractos de plantas u otros ingredientes naturales y tienden a contener el mínimo posible de productos sintéticos. Además, pueden incluir una serie de ingredientes naturales orgánicos certificados. Pero a día de hoy las agencias oficiales internacionales no ha definido qué significa exactamente “orgánico”, “natural”, “biológico” o “ecológico”.

    Por otra parte, el cosmético verde debería ir mucho más allá de su propia composición a base de productos naturales, tratando de evitar ingredientes que supongan extinción de especies y no contaminando con sus envases.

     

    Certificados verdes

    La Comisión Europea creó en 1992 la etiqueta ecológica Ecolabel. Hoy en día hay más de 17.000 productos europeos que la incorporan y cumplen sus requisitos. Entre ellos hay 407 jabones, champús y acondicionadores de pelo: no existe la etiqueta Ecolabel para otros tipos de cosméticos. En realidad, lo único que certifica esta etiqueta es que el producto procura limitar el uso de substancias peligrosas, contamina poco por su contenido o por su embalaje y tiene un buen rendimiento. Lo cierto es que de momento no existe una normativa europea que regule específicamente los llamados cosméticos verdes, indicando qué ingredientes pueden contener y en qué cantidades.

    A falta de legislación específica, los fabricantes europeos de productos cosméticos se autorregulan mediante asociaciones que certifican la calidad de los cosméticos verdes que producen. Desde 2010 existe Cosmetics Organic Standard (COSMOS), que agrupa a las cinco agencias más importantes de europa:

     

    -    BDIH (Alemania)
    -    Cosmebio (Francia)
    -    Ecocert Greenlife (Francia)
    -    ICEA (Italia)
    -    Soil Association (Reino Unido)

     

    COSMOS distingue entre cosméticos naturales y orgánicos. Defiende la producción y el consumo sostenibles y sus directrices y normas contemplan desde la producción de las materias primas hasta la distribución del producto final.

    Los estándares de la mayoría de asociaciones de certificación permiten usar algunos compuestos de síntesis química, puesto que no existen productos naturales que tengan sus características y sería difícil formular cosméticos sin ellos. Pero todas coinciden en tratar de evitar los derivados del petróleo, los perfumes y los colorantes sintéticos y las siliconas. También prohíben los ingredientes modificados genéticamente, los irradiados y los que hayan sido testados en animales.

    Pero en el mercado hay varias etiquetas de certificación, lo que puede confundir al consumidor a la hora de escoger un cosmético verde, aunque los criterios de evaluación de las distintas asociaciones tengan solo pequeñas diferencias.

    En Estados Unidos tampoco existen normas específicas para los cosméticos verdes, por lo que los fabricantes intentan adaptarse a los establecidos para productos alimentarios. Recientemente ha aparecido la Natural Products Association (NPA), que agrupa a 850 fabricantes de productos cosméticos, la cual ha publicado sus propios criterios y otorga sus propias certificaciones.

     

    ¿“Natural” significa seguro?

    El público, en general, tiende a pensar que “natural” es sinónimo de saludable. Pero no existen datos claros para apoyar esta afirmación. Por ejemplo, los extractos naturales de algunas plantas contienen sustancias capaces de producir dermatitis, alergias, irritaciones o sensibilización en la piel.

    Para evitar complicaciones en la piel los dermatólogos aconsejan precaución en el uso de productos etiquetados como naturales u orgánicos. Muchos de ellos suelen estar menos estudiados y probados que los productos químicos farmacéuticos, que sí están sometidos a normativas y a controles.

    Por lo tanto, puesto que la legislación no está todavía claramente definida, cuando compremos cualquier tipo de cosmético verde es importante que nos fijemos en cuáles son sus principales ingredientes, qué etiqueta lleva y quién certifica la marca y el producto. Para proteger la salud de nuestra piel es mejor evitar productos cuya procedencia no nos ofrezca todas las garantías.

    Si se desea ampliar información sobre este tema, durante el mes de mayo se celebra en Nueva York el tercer encuentro internacional Sustainable Cosmetics Summit, cuyo objetivo es fomentar la cosmética verde y sus valores: la sostenibilidad, los productos naturales, orgánicos o ecológicos y el comercio justo.

     

    Fuente:

    Food & Chemical Toxicology

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