• Laura Chaparro, science journalist

    Del campo de batalla a la toalla

    20 May

    Una joven tomando el sol en una playa paradisíaca. Un soldado norteamericano destinado en las costas del Pacífico durante la Segunda Guerra Mundial. Aparentemente no tienen nada en común, pero comparten algo: la fotoprotección solar.

     

    El conflicto bélico supuso el principio de la industria de los protectores solares. Estados Unidos recomendó a sus militares que utilizaran petrolato rojo, o ‘red vet pet’ (‘red veterinary petrolatum’), un bloqueador solar, para proteger su piel tras las duras jornadas que vivían a diario. También los soldados que luchaban en África o Filipinas usaban aceite de parafina rojo, el primer protector solar de la historia, derivado del petróleo. Las fuerzas aéreas de Estados Unidos lo repartían entre sus aviadores por si eran derribados en territorios tropicales, sin sombras bajo las que guarecerse.

    Pero la ‘moda’ de tomar el sol es relativamente reciente. Hasta los años 60 la costumbre de los bañistas era resguardarse bajo una sombrilla tras haber disfrutado de un refrescante baño.

     

    Coco Chanel

    No obstante, en la década de los veinte, la diseñadora Coco Chanel ya había impuesto el bronceado, rompiendo la asociación de la piel morena con las clases sociales bajas. Sus modelos hacían gala de tonos dorados. Veinte años después, Benjamin Green, el inventor del petrolato rojo utilizado por los soldados norteamericanos, creó una loción cremosa aromatizada con esencia de jazmín denominada Coppertone. El producto impulsó de forma definitiva la moda del bronceado por todo el mundo.

    No obstante, esta historia había empezado mucho antes. En el antiguo Egipto la piel oscura se asociaba a las clases bajas y, en consecuencia, la gente de las clases pudientes evitaba ponerse morena mediante pociones con las que untaban sus cuerpos antes de exponerse al fuerte sol de la región.

    Algunos papiros han revelado ingredientes de tales ungüentos que nuestros modernos científicos han redescubierto posteriormente. Por ejemplo, los egipcios incorporaban salvado de arroz a sus protectores solares. Hoy, el gamma oryzanol, extraído del salvado de arroz, se usa en los filtros solares por su capacidad de absorción de los rayos UV. Los egipcios también utilizaban jazmín y lupino en sus composiciones; hoy se sabe que protegen el ADN celular de la piel.

     

    Los Alpes suizos

    Pero la historia de los protectores solares modernos comienza mucho después. En los años treinta, el químico Eugene Schueller, quien después fundaría l’Oreal, fue considerado el inventor de los filtros solares modernos. Pero otros atribuyen el mérito al austríaco Franz Greiter, creador de la Crema Glaciar (Glacier Cream), después de haber sufrido una fuerte insolación escalando el monte Piz Buin en los Alpes suizos. ¿Les suena el nombre?

    El éxito universal del Coppertone tuvo también su faceta negativa. El producto protegía de las quemaduras, pero no de las todas radiaciones UVA y UVB. Por tanto, a medida que se extendió la moda del bronceado también aumentó la incidencia del cáncer de piel.

    En 1962, Franz Greiter volvió a escena desarrollando un sistema para medir la capacidad de un producto para bloquear los rayos UV. Este sistema se denominaba Factor de Protección Solar (FPS). Muy pronto, la protección solar se convirtió en un gran negocio para muchas empresas del mundo entero.

     

    Fuentes:

    Random History

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