• Núria Estapé, science journalist

    Enzimas para el cuidado de la piel

    21 Mar Enzimas para el cuidado de la piel

     

    Fuentes:

    The New York Times

    La enzimología es un nuevo campo de investigación en dermatología y cosmética. Trata de averiguar cómo las enzimas pueden mejorar el aspecto de la piel y prevenir sus alteraciones. Las compañías farmacéuticas estudian las enzimas relacionadas con enfermedades cutáneas; el sector cosmético, las que potencian la belleza de la piel. No obstante, incorporar en la dieta las enzimas adecuadas resulta, hoy por hoy, la forma más natural y eficaz de conseguir una piel sana y bella.

     

    La piel necesita nutrirse de grasas, proteínas y carbohidratos para tener un aspecto sano y vibrante. Para que estas sustancias actúen de modo óptimo en el tejido cutáneo son necesarias unas pequeñas moléculas que aceleran reacciones químicas: las enzimas. Gracias a su actividad, los alimentos pasan de la sangre a la piel, se forman grasas beneficiosas y se repara el colágeno dañado por el efecto de los rayos ultravioletas, por citar sólo algunas de sus múltiples funciones. Existen muchos tipos de enzimas. Las más usadas en productos cosméticos son las llamadas enzimas proteolíticas, que rompen las proteínas en trocitos pequeños para que la piel absorba mejor sus componentes, lo que permite a las células cutáneas crecer y renovarse.

     

    Enzimas para la piel, desde dentro

    Si usted se preocupa por alimentarse adecuadamente habrá oído hablar de las enzimas digestivas, que estimulan la digestión. Seguramente conoce los alimentos que garantizan una nutrición equilibrada y también los beneficios de frutas como la piña y la papaya. Pues bien, estas dos frutas contienen enzimas. La papaína (contenida en la papaya) y la bromelina (contenida en la piña) han demostrado su eficacia en la piel por dos vías distintas: como alimento y como ingrediente en productos cosméticos.

     

    Consumir estas dos frutas de forma habitual mejora la salud de la piel y evita la aparición de algunas de sus alteraciones más frecuentes, como el acné, la psoriasis o la dermatitis seborreica. La calabaza, los higos y la leche agria también contienen enzimas que mejoran el aspecto y la función cutáneas. Incluirlos en la dieta de forma asidua resulta la forma más natural de mantener la salud de la piel.

     

    Enzimas en los productos cosméticos

    Existen en el mercado cosméticos fabricados a base de piña y papaya: máscaras purificadoras, cremas de noche, exfoliantes... Para que las enzimas que se obtienen de frutas u otros nutrientes se conviertan en ingredientes activos en productos cosméticos deben fermentar. Se trata del mismo proceso que ocurre en la fabricación del vino a partir de las uvas o el crecimiento de la masa de pan con levadura.

     

    Además de estas enzimas proteolíticas, la industria cosmética ha ampliado su oferta de productos de belleza a base de enzimas para responder a las necesidades de cada tipo de piel. Las enzimas que forman grasas, las antioxidantes y las que fabrican colágeno, son las más usadas. Veamos cuáles son:

     

    - DGAT-1, diacilglicerol-acetiltransferasa: potencia la acción del ácido retinoico, que acelera la renovación de la epidermis y del cabello.

     

    - SOD, superóxido dismutasa: protege contra el estrés oxidativo y, por lo tanto, resulta uno de los ingredientes estrella de las fórmulas antienvejecimiento.

     

    - Lisil y prolil hidroxilasas: sintetizan colágeno, necesario para mantener la estructura de la piel. Para su actividad precisan vitamina C.

     

    Algunas enzimas, como las metaloproteinasas, pueden resultar tóxicas para la piel. Exponerse en exceso a la luz solar hace que se multipliquen, destruyendo el colágeno y la elastina, que son las fibras que mantienen la estructura del tejido cutáneo y son las responsables últimas del aspecto terso, elástico, y, en definitiva, joven de nuestra piel.

     

    Exfoliantes: enzimas y vitaminas

    Algnos tipos de enzimas son buenos exfoliantes químicos. Disuelven y eliminan las células muertas de la superficie de la piel, con lo que ésta se ve más suave, fresca y luminosa. Para aumentar la eficacia de estas enzimas se recomienda combinarlas con otros exfoliantes químicos, como algunas vitaminas.

     

    En concreto, a las personas con piel grasa y tendencia a padecer acné les beneficia una combinación de ácido salicílico (beta-hidroxiácido) y enzimas, mientras que a las personas con tono de piel poco uniforme y con daño solar les convienen mucho más una combinación de alfa-hidroxiácidos, como el ácido retinoico, y enzimas.

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