• Josep Orellana, science journalist

    ¡Maldito acné!

    23 Jul

    El acné no es peligroso, pero afecta a tres cuartas partes de la población de todo el mundo, sobre todo entre los 11 y los 30 años de edad. Supone un problema estético grave para muchos jóvenes. Los tratamientos actuales son de efectividad limitada. Pero tal vez pronto dispongamos de soluciones más efectivas.

     

    El acné es una enfermedad inflamatoria. Su origen es una sobreproducción del sebo (grasa) secretado por las glándulas sebáceas de la piel. El sebo obstruye los folículos pilosos, que acaban infectándose. La bacteria Propionibacterium acnes es la causante de esta infección.

    Se manifiesta en forma de granos, espinillas, puntos negros, enrojecimiento de la piel, pápulas y quistes. Las zonas más afectadas son la cara, el cuello, los hombros, el pecho y la espalda. Produce picor y dolor y puede dejar cicatrices. Además, disminuye la confianza y la autoestima de los adolescentes, que son quienes lo padecen con mayor frecuencia.

    Aunque en la aparición del acné existe un fuerte componente hereditario y hormonal, los factores de riesgo todavía no son bien conocidos. Por ejemplo, el estrés puede empeorar el acné y aumentar la inflamación. Aunque afecta tanto a hombres como a mujeres, está demostrado que los hombres suelen sufrir acné durante más tiempo debido a la testosterona.

     

    Dos falsos mitos

    Una de las creencias más extendidas es que las espinillas son fruto de la suciedad de la piel. Falso. No se ha demostrado que el acné se vea favorecido por tener la piel más o menos limpia. Otro de los falsos mitos sobre el acné es su relación directa con la dieta y con la ingesta de productos ricos en grasas. Tampoco existen evidencias científicas al respecto.

     

    ¿Cómo cuidar la piel con acné?

    En realidad, para la piel con acné sirven las normas generales de higiene corporal y facial. No obstante, destacamos algunos consejos de la American Academy of Dermatology.

    Lavar la piel cuidadosamente con jabones suaves de pH cercano a 5 y agua caliente. No lavar la cara más de dos veces al día, porque lavarla en exceso podría empeorar las lesiones o resecar la piel. Es importante no tocarse la cara ni tratar de vaciar espinillas y granos: podemos aumentar el enrojecimiento y empeorar la inflamación. Antes de aplicar cremas, lociones o maquillaje en la cara hay que lavarse las manos. Quitarse el maquillaje antes de ir a dormir. Intentar usar maquillaje que no obstruya los poros de la piel. Y, por último, evitar tomar el sol en exceso.

     

    Los tratamientos más usados

    La mayoría de las personas padecen acné leve o moderado, que se puede tratar con medicamentos de uso tópico, que normalmente contienen:

     

    -    peróxido de benzoilo, que elimina bacterias y reduce la producción de las glándulas sebáceas;

    -    tretinoína, que destapa los poros y previene las espinillas;

    -    ácido azelaico, que refuerza las células que recubren los folículos y reduce el crecimiento de bacterias;

    -    ácido salicílico, que descompone los puntos negros y blancos y es eficaz en el tratamiento de la inflamación y la hinchazón;

    -    antibióticos tópicos, como la eritromicina o la clindamicina, cuyo objetivo es eliminar la bacteria P. acnes.

     

    En los casos más severos el tratamiento debe estar prescrito por un médico. Se utilizan medicamentos orales que contienen algunos de los ingredientes mencionados, aunque a menudo presentan efectos secundarios y producen irritaciones en la piel.

     

    ¿Existen terapias alternativas?

    Según el European Dermatology Forum el futuro del tratamiento del acné seguirá pasando por una combinación de terapias. Recientemente se está aplicando experimentalmente el láser azul. Según un estudio de la Universidad de Alberta, este tratamiento reduciría la producción de sebo y erradicaría la bacteria P.acnes. Pero otros estudios contradicen su efectividad. Otra terapia consiste en inyectar esteroides de forma localizada, pero presenta complicaciones.

    También los cosméticos a base de pre y probióticos se han testado eficazmente contra al acné. ¿Podría ser una alternativa el mercado de los productos naturales? Una reciente investigación de la Universidad de Leeds ha demostrado la eficacia del tomillo frente la bacteria P.acnes. Y, finalmente, en un par de años podría estar acabada una vacuna desarrollada en la Universidad de California.

     

    Fuentes:

    The Lancet

    Journal of the European Academy of Dermatology and Venereology

    Medical News

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