• Anna Solana, science journalist

    Cosmetotextiles, los cosméticos que se llevan

    30 Jul Cosmetotextiles, los cosméticos que se llevan

     

    Fuentes:

    Innovation in Textiles

    Llegaron con el cambio de siglo y la técnica de la microencapsulación. Se empezaron a adherir tímidamente a las fibras de las medias, los leggings e incluso los artículos de lencería, con promesas adelgazantes y reafirmantes. Y ya se encuentran en vaqueros ajustados, mallas, shorts y camisetas. Para mujer y para hombre. Los cosmetotextiles aúnan la alquimia de la cosmética con el atractivo de ciertos tejidos para revolucionar el cuidado de la piel.

     

    Los cosmetotextiles se llevan. Según Textiles Intelligence, es un mercado en plena ebullición que prevé facturar 500 millones de euros en el 2013, con una idea innovadora detrás: aprovechar las prendas que llevamos pegadas a la piel a lo largo del día para eliminar el exceso de grasa, potenciar la hidratación y la firmeza de la piel o mejorar el tono muscular. ¿Cómo? Introduciendo micropartículas de principios como la cafeína, que activa la microcirculación, el Aloe vera (hidratante), el retinol (regenerador) o la vitamina E (antioxidante) entre las fibras de la ropa para que se vayan liberando en la epidermis con nuestros movimientos.

     

    Hay que tener paciencia…

    Sin esfuerzo, sin molestias y con resultados. Al menos, eso es lo que venden las marcas que apuestan por el invento, aunque también admiten –y así lo advierten en el packaging de sus productos– que la cosa requiere constancia. En otras palabras, para ver un cambio hay que vestirse con cosmetotextiles durante 6 o incluso 8 horas al día durante por lo menos un mes.

     

    Además, las prendas sólo aguantan un número de lavados determinado, lo que ya ha llevado a algunas marcas a añadir a sus productos una pequeña cantidad de plata con acción bactericida para que sólo tengan que pasar por la lavadora cada 15 días. Otros fabricantes proponen sprays de recarga.

     

    Muchas aplicaciones

    Es química, no magia. Pero cada día son más las aplicaciones que tienen. La literatura científica no recoge una clasificación formal de los cosmetotextiles, aunque existe cierto consenso sobre el hecho de que el mercado más explotado es el de los adelgazantes que van más allá de la clásica faja. O sea, el de las medias y leggings de todo tipo y, últimamente, la lencería y los vaqueros. En general, se añaden extractos de algas, retinol y cafeína para combatir la celulitis e hidratar la piel.

     

    Le sigue la aromaterapia, que vende tejidos impregnados de aceites esenciales con propiedades relajantes o vigorizantes, según la necesidad.

     

    Cosmetotextiles, los cosméticos que se llevan

     

    Por detrás, viene la ropa anti-solar. Es decir, los tejidos que incluyen un filtro de protección solar (FPS) superior a 35. La venden desde hace unos años marcas de ropa para surferos que usan lycra anti-UV; ahora se está extendiendo a otras actividades que se realizan al aire libre, en forma de camisetas, faldas o pantalones.

     

    Por último, se empiezan a encontrar cosmetotextiles anti-edad. Por ejemplo, máscaras antiarrugas, que buscan maneras de que activos como el resveratrol (antioxidante), una molécula que de por sí la piel absorbe con dificultad, pueda actuar de forma prolongada. Otra cosa es que esta acción no tenga otras consecuencias en la epidermis.

     

    Controles de seguridad

    De hecho, en el 2004, la Unión Europea decidió crear un grupo para estudiar métodos de control de la efectividad, toxicidad y durabilidad de los textiles con propiedades cosméticas. En el 2009, el Comité Europeo para la Estandarización aprobó un informe técnico en el que se aclaraba que los ingredientes incluidos en los cosmetotextiles tienen que ser “tan seguros como si se aplicaran por vías convencionales”.

     

    Sin embargo, la optimización de la cantidad de activos a utilizar y su efecto a largo plazo continúan siendo una asignatura pendiente del sector. Aun así, el futuro de los “cosméticos llevables” se augura prometedor.

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