• Josep Orellana, science journalist

    Cosmecéuticos, ¿más que cosméticos?

    14 Mar Cosmecéuticos, ¿más que cosméticos?

     

    Fuentes:

    American Academy of Dermatology

    Hoy en día son la gallina de los huevos de oro de la industria cosmética. Gracias a sus múltiples acciones terapéuticas parecen la panacea para mantener nuestra piel sana y con buen aspecto. Y aunque no todos sus efectos están científicamente demostrados, sus ventas no cesan de crecer.

     

    Los cosméticos tradicionales son productos destinados a la belleza corporal y a mejorar la apariencia de nuestra piel. Los cosmecéuticos son preparados dermatológicos de uso tópico (cremas, lociones, serums) que contienen principios activos capaces de influir en las funciones biológicas de la piel, básicamente aportando nutrientes para lograr un efecto antienvejecimiento. Legalmente, ni unos ni otros pueden anunciarse como productos destinados a prevenir enfermedades ni pueden atribuírseles ciertas acciones terapéuticas.

    La publicidad de los cosmecéuticos promete mantener la piel sana, estimular su actividad biológica y ejercer funciones reparadoras sobre ella. Existen cosmecéuticos para el fotoenvejecimiento, las arrugas, las manchas, la piel grasa o seca, el acné, la dermatitis, la celulitis y, en resumen, para casi todo lo que potencie una piel sana y hermosa. No deben confundirse con los nutricosméticos, que son alimentos con efectos sobre la piel.

     

    No son medicamentos

    El término surgió en los años 80 de la fusión entre “cosmético” y “farmacéutico”. Pero la palabra cosmecéutico puede inducir a confusión a los consumidores, ya que no se trata de “medicamentos” de uso cutáneo y, por lo tanto, no están sujetos a la estricta regulación de los productos farmacéuticos. De hecho, no existe una normativa clara que los regule. La Food and Drug Administration (FDA) de Estados Unidos explícitamente no reconoce el concepto “cosmecéutico”; la legislación de la Unión Europea los considera cosméticos; y en Japón son clasificados como “casi medicamentos”.

     

    Éxito de ventas

    En la actualidad los cosmecéuticos representan el 80% del mercado de los cosméticos en Europa y Estados Unidos. Y según las previsiones su éxito no dejará de crecer. Influye mucho en ello el aumento de la edad media de la población mundial (que gasta más en cuidar su aspecto).

    Además se abren nuevos mercados, como China, India, Brasil o Rusia. Por eso la mayoría de fabricantes de cosméticos apuesta por este segmento y destina gran parte de su investigación a la creación de nuevos cosmecéuticos.

     

    ¿Qué contienen?

    Así pues, la mayoría de cosméticos actuales son, por su composición, cosmecéuticos. Se comercializan con diversas denominaciones: dermofarmacéuticos, cosméticos funcionales, productos dermacéuticos o cosméticos activos.

    Los principios activos, que se añaden a la base del cosmético tradicional, son por lo general:

     

    • Antioxidantes, como el retinol, las vitaminas (B, C y E), la coenzima-Q10, el ácido alfa lipoico (ALA), el ácido hialurónico y los polifenoles.
    • Péptidos, capaces de estimular el crecimiento del colágeno de la piel.
    • Factores de crecimiento, compuestos que actúan como mensajeros químicos entre las células de la piel y que desempeñan una acción sobre la división celular. Favorecen la formación de colágeno y elastina.
    • Productos naturales botánicos, como el té, la soja, las semillas de uva o el Aloe vera.

     

    También pueden contener agentes exfoliantes o despigmentantes y protectores solares. Muchos cosmecéuticos incorporan una combinación de varios de estos activos, que suelen aparecer en la etiqueta mezclados con los otros ingredientes y a veces no son fáciles de identificar.

    Como norma general, hay que usar protectores solares y antioxidantes durante el día y reservar para la noche los retinoides, los péptidos y los factores de crecimiento con el fin de aprovechar sus propiedades reparadoras.

     

    ¿Son realmente bioactivos?

    No existen estudios definitivos sobre la absorción y la acción en la piel de la mayoría de los principios activos que contienen los cosmecéuticos. Por lo tanto, hay que aceptar los reclamos publicitarios, pero es importante informarse bien antes de malgastar el dinero o arriesgarse a sufrir efectos secundarios. Consultar al dermatólogo nos puede ayudar a escoger los productos más adecuados para nuestra piel.

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