• Rosa Taberner, dermatologist

    Herpes labial para toda la vida

    12 Aug Herpes labial para toda la vida

     

    Fuentes:

    AEDV

    Las típicas calenturas o pupas de los labios son manifestaciones del herpes labial, que también puede afectar a la piel de otras zonas. Es una infección vírica extremadamente frecuente y, aunque casi nunca comporta gravedad, es capaz de provocar molestias importantes, así como un compromiso estético. Aun más problemático es el hecho de que suele ser un trastorno recurrente a lo largo de la vida.

     

    El herpes labial es una infección causada por el virus herpes simple, cuyas manifestaciones se observan predominantemente en la piel y en las mucosas, y que suele adquirirse en la infancia, de manera que en la vida adulta la mayor parte de los individuos han tenido contacto con el virus. En realidad, el herpes labial es sólo una de las manifestaciones de la infección por el virus herpes simple (la más frecuente, con diferencia), ya que puede ocasionar también problemas oculares, dentro de la boca, en los genitales o incluso problemas más serios (meningitis).

     

    Un virus que se queda a vivir con nosotros

    La tasa de infección de la población aumenta con la edad. Se calcula que la mayoría de personas de más de 35 años son portadoras del virus. De hecho, casi el 40% de la población ha tenido a lo largo de su vida algún episodio de herpes labial, si bien la mayor parte de las infecciones pasan desapercibidas porque no se notan los síntomas.

     

    El virus herpes simple se transmite por la saliva o bien por contacto directo con lesiones en cualquier parte del cuerpo. Generalmente la infección pasa completamente desapercibida. En otras ocasiones, al cabo de unos días, el paciente infectado observa la aparición brusca en una zona determinada de varias vesículas (pequeñas ampollas), que se rompen formando úlceras que suelen ser dolorosas. Con el paso de los días se transforman en una costra, hasta que se curan.

     

    Es frecuente que las infecciones en niños se produzcan dentro de la boca, con lesiones que pueden ser muy dolorosas, impidiendo su correcta alimentación.

     

    Una vez producida la infección, nuestro sistema inmunitario desarrolla anticuerpos que impiden futuras infecciones. Pero la historia no termina aquí, ya que el virus no se elimina y queda acantonado en un ganglio nervioso sensitivo, a partir del cual es capaz de volver a reactivarse de manera más o menos frecuente, en forma del ya típico herpes labial.

     

    Ataques periódicos

    La frecuencia de los episodios recurrentes es extremadamente variable, siendo el promedio en algunos estudios de una reactivación al año. Estos brotes suelen ser precedidos de unos síntomas “de aviso” en forma de hormigueo en la zona, dolor, ardor o picor 24 horas antes de la aparición de las lesiones, que suelen durar entre 5 y 7 días.

     

    La cantidad y la gravedad de los brotes están en parte determinadas por varios factores desencadenantes, entre los que se incluyen la bajada de defensas, la exposición a la luz solar, la fiebre, la menstruación, el uso de corticoides, el estrés emocional o cualquier traumatismo en la zona (la depilación, por ejemplo). El nombre popular “calenturas” para el herpes labial demuestra que siempre se ha asociado a los estados febriles en los que nuestras defensas no están en su mejor momento.

     

    ¿Qué hay del tratamiento?

    No existe tratamiento curativo definitivo para el herpes simple. No obstante, se pueden reducir los síntomas, acelerar la curación de las lesiones y disminuir las recurrencias. Si se tiene un brote, una vez diagnosticado correctamente, vale la pena aplicar una serie de medidas generales:

     

    • Extremar las medidas higiénicas, en especial el lavado de manos (sobre todo después de aplicar cualquier tratamiento), para evitar la transmisión.
    • Si se tienen pupas en los labios, evitar besar a personas susceptibles de infectarse, especialmente los niños. Tampoco es recomendable compartir utensilios como cubiertos, vasos, etc.
    • Utilizar algún antiséptico que ayude a secar las lesiones y a evitar que se sobreinfecten.
    • Evitar el sexo oral.

    Como norma general, para evitar los brotes es importante tener en cuenta los factores ya citados, sobre todo la exposición solar, utilizando, en este caso, fotoprotectores adecuados.

     

    Aunque disponemos de varios fármacos antivíricos con actividad específica ante el herpes labial, en la mayor parte de los casos no es necesaria su utilización, ya que las lesiones que produce son casi siempre leves (excepción hecha de las infecciones en niños, que sí pueden ser severas).

     

    Respecto a los antivíricos en crema, a día de hoy no se ha demostrado de manera clara que acorten la duración de la enfermedad.

Autores

+más
­