• Andrés Martínez, science journalist

    Las ceramidas, imprescindibles para la piel

    Componentes naturales del cuerpo, las ceramidas demuestran ser un excelente hidratante y un valioso aliado contra el envejecimiento de la piel y algunas afecciones cutáneas. Dadas sus propiedades, muchos productos cosméticos las incorporan actualmente en sus formulaciones.

     

    Las ceramidas son componentes esenciales de la capa más externa de la epidermis, el estrato córneo, cuya integridad ayuda a mantener la piel hidratada gracias a su efecto de barrera. Suponen cerca del 40% de los lípidos (grasas) de dicha capa (los restantes lípidos son colesterol ácidos grasos) y actúan como el cemento en un muro de ladrillos: ligan las células muertas entre sí, frenando la pérdida de agua del cuerpo y la penetración de sustancias nocivas desde el exterior, al tiempo que confieren elasticidad y cohesión al conjunto.

    Se ha comprobado que las ceramidas inhiben la acción de sustancias como la elastasa y la colagenasa, que degradan el colágeno y otras proteínas cutáneas, como la elastina, fundamentales para conservar en buen estado el cemento que mantiene unidas las células córneas. La pérdida de las ceramidas ocasiona sequedad, picor, descamación y agrietamiento de la piel.

     

    Mi cosmético contiene ceramidas

    En su intento por frenar la deshidratación y la aparición de las arrugas que lleva aparejada la edad, la industria cosmética ha incorporado las ceramidas en multitud de productos por sus excelentes propiedades humectantes y reafirmantes. Jabones y cremas hidratantes, champús y acondicionadores, cremas solares y un largo etcétera las incluyen en su composición. Y como son capaces de regenerar las células cuticulares del cuero cabelludo, también forman parte de champús para cabellos maltratados.

    El envejecimiento, la luz solar, los agentes meteorológicos y algunos trastornos de la piel, como el eczema, la psoriasis o la dermatitis atópica, alteran o reducen la producción de ceramidas. Siguiendo con el símil anterior, provocan fisuras en las juntas del muro. La piel afectada por el eczema es pobre en ceramidas; la piel psoriásica, en cambio, muestra un desequilibrio en su composición. Diversos estudios clínicos avalan el uso de las lociones con ceramidas como un tratamiento complementario para estas afecciones.

     

    Naturales o sintéticas

    Por ser sustancias muy inestables y costosas de obtener, las ceramidas naturales son sustituidas en muchos casos por ceramidas sintéticas. Estas seudoceramidas son inocuas y actúan de un modo similar a las ceramidas naturales: su único inconveniente radica en que no se difunden tan bien por la piel como sus homólogas naturales, aunque si se integran en liposomas su penetración aumenta considerablemente.

    Las ceramidas aparecen en las etiquetas con los nombres siguientes: Ceramide PC-102 (Hydroxypropyl Bislauramide MEA), Ceramide PC-104 (Hydroxypropyl Bispalmitamide MEA), Ceramide PC-108 (Hydroxypropyl Bisstearamide MEA), Ceramide 1, 2, 3, III ó 6-II, etc.

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