• Anna Solana, science journalist

    ¿Son peligrosos los parabenos?

    26 Nov

    Aunque muchos científicos niegan sus riesgos para la salud y los consideran insustituibles, las alarmas han sonado. Francia incluso quiere prohibirlos por ley. La industria cosmética propone formulaciones sin parabenos.

     

    La alarma se disparó en el 2004 con un estudio publicado por la Dra. Philippa Darbre, de la Facultad de Ciencias Biológicas de la Universidad de Reading (Inglaterra), en el Journal of Applied Toxicology. El informe alertaba sobre la concentración de parabenos en muestras de tejido de 18 tumores mamarios y ponía sobre la mesa la posible influencia en la actividad de los estrógenos de este grupo de productos químicos utilizados como conservantes en la industria alimentaria, farmacéutica y cosmética.

    Desde entonces la controversia acerca de su efecto se ha multiplicado, sobre todo a través de correos electrónicos y blogs. ¿Pero, cómo actúan estos productos? ¿Hay motivos para aplicar el principio de precaución?

    Son efectivos frente a mohos y levaduras y se encuentran en medicamentos como el paracetamol o el ibuprofeno, los jarabes para la tos y los antiácidos, así como en las pastas dentífricas, los cosméticos, los jabones y las cremas. Parabenos o parabenes es el nombre con el que se conoce vulgarmente a los ésteres del ácido hidroxibenzoico, cuya propiedad antimicrobiana se descubrió en 1924. Desde entonces, se han convertido en el conservante más barato y efectivo usado por la industria cosmética. De hecho, según el Dr. Claude Monneret, director de investigación en el CNRS francés, de momento, no “tienen alternativa”.

     

    Francia quiere prohibirlos

    Aun así, la Asamblea Nacional francesa aprobó el pasado 3 de mayo un texto que trata de prohibirlos, alegando que entran en el grupo de perturbadores endocrinos con efectos indeseables. François Chast, jefe del servicio farmacotoxicológico del Hôtel-Dieu, de París, se lamentaba unos días más tarde en Le Figaro de que “hoy en día, todo lo que está relacionado con la química es sospechoso de ser cancerígeno o de provocar problemas de esterilidad o malformaciones...” “Sin embargo, en relación a los parabenos, el efecto de tipo estrogénico es del orden de 10.000 a 100.000 veces inferior al del estradiol (una hormona sexual presente en la sangre de todos los humanos). Hay que poner sobre la balanza este tipo de riesgos no establecidos y los que comporta no utilizar conservadores”, insistía.

    Tanto la Administración de Alimentos y Medicamentos de EE UU (FDA) como el Comité Científico para la Salud del Consumidor (SCCS) de la Unión Europea han emitido notas oficiales asegurando que no hay razón alguna para que los consumidores se preocupen. La autoridad americana lo hizo en marzo del 2006 y actualizó la información en octubre del 2007. La europea, también en varias ocasiones. Entre el 2005 y el 2007, el SCCS aseguró que tanto el etil como el metilparabeno se podían utilizar de forma segura en cosméticos, aunque los datos para el propil, isopropil, butil e isobutilparabeno eran insuficientes. La Directiva europea sobre Cosméticos (76/768/EEC) autoriza el uso de todos ellos con una concentración máxima del 0,4% para un solo éster y del 0,8% cuando se combinan varios.

    Sin embargo, a raíz de unos informes enviados por Dinamarca, en diciembre del 2010, el SCCS de la UE volvió a examinar la cuestión. Finalmente, en marzo del 2011, concluyó que “no existe ninguna evidencia demostrable del desarrollo de cáncer de mama a causa del uso de cosméticos en el área de la axila”. Aún así, aceptó la propuesta de la industria de trabajar más a fondo en el tema y realizar más estudios. Philip Harvey, editor de la revista donde se publicó el estudio de Darbre, se pronunciaba en el mismo sentido.

     

    Principio de precaución

    Con todo, algunas organizaciones que se adhieren al principio de precaución se oponen al uso cotidiano de productos que contengan parabenos. Y no sólo porque en un porcentaje pequeño de la población, puedan causar irritación de la piel, dermatitis de contacto y rosácea. La principal preocupación sigue siendo su potencial efecto estrogénico. Aunque los estudios realizados hasta el momento indiquen que es insignificante a las dosis recomendadas, dichas organizaciones se preguntan qué puede pasar cuando se utiliza a diario un gel de ducha, un champú, una crema hidratante para la cara, otra para el cuerpo y un desodorante que contienen cada uno el límite de 0,8% de parabenos. En otras palabras, qué riesgos entraña la suma de los diferentes 0,8%.

    Consciente de la demanda de los consumidores, la industria cosmética busca opciones para ofrecer productos libres de parabenos. Algunas empresas, que venden productos que no necesitan de estos conservantes, han incorporado la mención “sin parabenos” a sus etiquetas como simple estrategia de marketing. Otras han optado por disminuir aún más si cabe la tasa de concentración de los aditivos o por la adopción de conservantes naturales. Pero, de momento, no se ha encontrado todavía el sustitutivo ideal.

     

    Fuentes:

    Estudio de Philippa Darbre

    Opinión de la FDA

    Opinión de la Unión Europea

     

     

Autores

+más
­