• Susana Andújar, chemist

    Productos cosméticos con alcohol, ¿sí o no?

    La nueva legislación europea sobre productos cosméticos dará máxima importancia a la seguridad de los mismos para el consumidor. Se estudian minuciosamente los perfiles toxicológicos de muchas materias primas, entre ellas el alcohol etílico. ¿Sobreviviría la cosmética si se prohibiera el alcohol?

     

    El alcohol etílico (o etanol) aparece en el etiquetado de los productos cosméticos como Alcohol Denat, según su denominación oficial INCI (International Nomenclature of Cosmetic Ingredients), que corresponde a la abreviatura de “alcohol desnaturalizado”. El alcohol lleva utilizándose desde el origen de la cosmética para realizar maceraciones, extracciones, disoluciones… En realidad, en el sector cosmético ya no se utiliza alcohol puro, sino mezclado con agentes desnaturalizantes de sabor muy amargo, lo que evita su consumo como bebida alcohólica.

     

    Ingrediente clásico

    En la mayoría de los cosméticos que lo contienen este ingrediente se usa como disolvente de los activos u otros componentes de la fórmula que por sus características químicas no son solubles en el agua. En otros productos se incluye por sus propiedades astringentes (para tratamiento de pieles grasas) o, en casos más esporádicos, para modificar la viscosidad de una fórmula o mejorar la absorción de cremas; también se usa mucho como conservante por su capacidad biocida.

    Entre los cosméticos que normalmente incluyen alcohol en sus fórmulas –aparte de perfumes y colonias, claro está– encontramos productos de fijación para el pelo, como lacas, gominas o espumas capilares; también es normal que aparezca en productos para después del afeitado y en lociones antiacné, anticaspa y contra la caída del cabello. Muchos desodorantes incluyen alcohol denat en su composición y también, aunque más puntualmente, ciertas emulsiones.

     

    ¿Cuál es el problema?

    El alcohol es una materia prima ampliamente permitida y usada en cosmética. Hoy por hoy, en el Reglamento europeo correspondiente sólo aparece clasificado como materia inflamable. Pero últimamente está en el punto de mira de los técnicos y los legisladores europeos.

    Como consecuencia de diversos estudios sobre el tema, en la actualidad existe la posibilidad de que los toxicólogos reclasifiquen el alcohol como sustancia CMR (Carcinogénica, Mutagénica y Reprotóxica). Si esto sucediese, y teniendo en cuenta que el Reglamento europeo sobre productos cosméticos prohíbe directamente el uso de sustancias CMR, cabría la posibilidad de que el alcohol quedase prohibido en cosmética. Sin duda, esto afectaría a muchos de los productos que los consumidores usamos regularmente.

     

    ¿Cómo nos perfumaríamos?

    ¿Qué futuro tendrían las fragancias y los perfumes si se prohibiera el alcohol? No cabe duda de que se crearía una situación de gran repercusión social. Parece impensable que pueda aprobarse una nueva normativa en estos términos.

    Pero más allá de las colonias y los perfumes, muchos productos cosméticos que hoy contienen alcohol se verían afectados. Por ejemplo, una laca debería llevar una base acuosa y “mojaría” el cabello. La sustitución por otros disolventes aparentemente más seguros encarecería el producto por su mayor coste. Además, algunos activos de las fórmulas originales tendrían que sustituirse por otros debido a problemas de solubilidad, lo que supondría un aumento de su precio de venta.

    El etanol diluido, incluido como un componente más en una mezcla de ingredientes y, además, probada la fórmula final bajo control dermatológico y con buenos resultados, ¿por qué no ha de poder utilizarse como ingrediente cosmético?

    El alcohol, ingrediente fundamental en perfumería, imprescindible en muchos casos como disolvente de activos, debe estar sometido a regulación, no cabe duda, pero siempre bajo el prisma de una aplicación tópica y en unas concentraciones determinadas que sean seguras para cada uso y destinatario final. Veremos qué le depara el futuro...

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